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El Yelmo

De la calle de Menéndez Pidal, en la parte alta de Manzanares El Real (1.000 m), sale la senda Maeso (PR 1), un sendero que cruza de sur a norte la Pedriza, y que a nosotros nos servirá como solitaria vía de aproximación al Yelmo.

El Yelmo

Manzanares El Real

Manzanares El RealTrepando inexorablemente hacia los dominios graníticos de la Pedriza, las urbanizaciones de Manzanares El Real llegan hasta el mismo arranque de los duros resaltes de la sierra.

El Yelmo, la Pedriza, sierra de GuadarramaEn el inicio de la senda Maeso, con el Yelmo despuntando en el horizonte.

La senda, perfectamente balizada con marcas blancas y amarillas, va culebreando entre jarales y bloques de roca por el laberinto granítico pedricero; gana el collado de la Cueva (1.124 m, 0,7 km); y continúa monte arriba para, tras describir un pronunciado giro hacia la derecha, alcanzar la Gran Cañada o cordel de la Pedriza (1.270 m, 2 km).

Collado de la CuevaCollado de la Cueva.

Gran CañadaGran Cañada.

A partir de aquí, la senda va perdiendo paulatinamente su alma de sendero y se convierte (sobre todo a partir de los 1.400 metros de altitud) en un intrincado transitar por el agotador berrocal. Ahora, salvo para los muy conocedores del terreno, las balizas desempeñan un papel fundamental en la tarea de minimizar esfuerzos y seguir el itinerario correcto.

El avance por el arduo roquedal, nos deposita a naciente de la pradera del Yelmo (1.550 m, 3,7 km). Hacia ella nos dirigimos por trochas ya más llevaderas, tras decirle adiós a la Maeso.

Senda MaesoEntre estos dos llamativos hitos naturales (muy útiles, además de las marcas de pintura, para localizar el sendero a la vuelta), sale la senda Maeso a las inmediaciones de la pradera del Yelmo.

La bucólica pradera (1.570 m, 4,2 km) se despliega al pie de la cara sur del gran domo granítico, reino de la escalada de adherencia, que es tanto como decir de la verdadera escalada. Un reino por el que solo se aventuran los más avezados en esta difícil y delicada disciplina, y las cabras, que se pasean por las abismadas placas graníticas con pasmosa tranquilidad.

El YelmoCara sur del Yelmo.

El YelmoLa pradera del Yelmo vista desde la cima.

Aunque apenas nos separa de la cima un desnivel de 150 metros, es menester rodear la montaña por el este con la finalidad de situarnos en su cara norte, donde se halla el único acceso a la cumbre que no requiere escalar.

El YelmoTras rodear el Yelmo por el este, se empieza a divisar la chimenea norte.

Siguiendo trazas de senda, primero, y trepando por los resaltes graníticos, después, alcanzamos la corta y muy estrecha chimenea por donde discurre la vía normal de ascensión al Yelmo (1.680 m, 4,8 km).

El YelmoSomeras trepadas en la aproximación a la chimenea.

El principal problema de la chimenea, que salva unos 20 metros de desnivel, no es su dificultad, sino su estrechez, algo que convierte en un engorro transitar por ella con cualquier tipo mochila. Téngase en cuenta, no obstante, que se requiere alguna experiencia previa para poder superarla con seguridad.

El Yelmo

El YelmoAccediendo a la chimenea.

Solo existe un paso de cierta dificultad (II). Se trata de un breve resalte vertical ocasionado por un primer bloque empotrado. Hay una segunda roca empotrada pero esta se pasa cómodamente por abajo.

El YelmoLlegando al bloque empotrado.

El YelmoSuperando el bloque empotrado.

El YelmoEn el tramo final de la chimenea.

El YelmoSalida de la chimenea.

La chimenea nos deja al este y muy cerca de la amplia cima del Yelmo (1.717 m, 4,9 km).

Pese a lo que cabría esperar, al no tener que realizar el esfuerzo que supone ascender por un paraje tan angosto, el descenso de la chimenea resulta bastante más cómodo y sencillo.

Distancia (ida y vuelta) 9,8 kilómetros
Ascensión acumulada 720 metros

Distancia (ida) 4,9 kilómetros
Ascensión acumulada 720 metros

Mapa de la ruta Track
Sierra de Guadarrama
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