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La cueva del Cobre y el Valdecebollas desde Santa María de Redondo

El lugar de nacimiento de un río es, a veces, objeto de interminables, cuando no acaloradas, discusiones. Recuerdo a este respecto, con desgana y algo de desagrado, las enconadas disputas vecinales sobre dónde tiene sus fuentes el Esla.

Valdecebollas desde el Cueto de PolentinosVista del Valdecebollas desde el cueto de Polentinos.

Valdecebollas desde Peña AbismoSanta María de Redondo y el Valdecebollas. Fotografía tomada desde Peña Abismo.

He de decir que a mí ese tipo de cuestiones no me interesa. Que el río Pisuerga nazca en las lagunas del Sel de la Fuente o en la cueva del Cobre, en el fondo, poco importa. Desde cualquier punto de vista, ambos son lugares de indudable interés, merecedores, por sí solos, de una visita.


En esta ocasión, además de acercarme hasta ellos, ascenderé al Valdecebollas, la bonachona montaña que, escoltada por las huellas de su pasado glaciar, se yergue al sur de la sierra de Híjar (o de Peña Labra, según el IGN, otra discusión en la que no entraré).

Peña Abismo y Ándara desde la VerdianaVista desde la Verdiana de Santa María de Redondo y su entorno.

La senda de Fuente CobreEn el inicio de la ruta. Sobre las praderas de Santa María de Redondo se alzan, de izquierda a derecha, la Verdiana, la peña del Gato y las dos peñas del Moro.

Comienzo a caminar en el aparcamiento habilitado a las afueras de Santa María de Redondo, en la orilla derecha del Pisuerga (1.230 m). La senda de la Fuente del Cobre (como se ha dado en llamar el camino hasta la cueva donde puede que nazca el Pisuerga) se encuentra perfectamente balizada y acondicionada, con señales en prácticamente todas las intersecciones, y puentes sobre todos los cursos de agua. Hasta la cueva, prestando la debida atención, no hay pérdida posible.

Senda de Fuente CobreEl descansado camino. Al fondo, el Valdecebollas.

La senda, que en realidad es una pista forestal durante varios kilómetros, marcha al lado del Pisuerga, hasta que, cruzado el puente sobre el arroyo Peñalba (2,5 km, 1.310 m), comienza a subir por la ladera que baja del collado del Cobre, alejándose momentáneamente del río.

Quizás convenga señalar que, un poco más adelante, andados algo más de 3 kilómetros, a unos 1.410 metros de altitud, el itinerario se desdobla, siendo posible seguir por cualquiera de los dos caminos hasta la cueva del Cobre.

Senda de Fuente CobreLugar donde se separan los dos itinerarios a la cueva del Cobre.

Uno de esos itinerarios continúa por la pista que traemos (que aquí se encuentra marcada con una señal de dirección equivocada, aunque más adelante reaparecen las balizas), asciende al collado del Cobre y gana la cota 1.600, donde es menester abandonar la pista para coger un panorámico sendero que alcanza la cueva del Cobre, tras llanear o incluso perder algo de altura durante un buen trecho.

El otro itinerario discurre por el estrecho sendero que sale a la derecha de la pista. Este itinerario resulta ser medio kilómetro más corto que el anterior, y es el que invita a coger el indicador aquí instalado, por lo que decido seguirlo.

Peña de los Redondos desde la senda de Fuente CobreDe vez en cuando, el bosque me deja ver la conspicua mole de la peña de los Redondos.

La senda se sumerge en el interior del monte Villa Cernienta, un robledal donde crecen numerosos acebos, manteniéndose prácticamente horizontal hasta salir a un claro del bosque, a cuyas apacibles praderas un puente sobre una torrentera permite acceder sin necesidad de mojarse los pies (1.470 m, 4,5 km).

Senda de Fuente CobreDesde este claro del bosque, apenas queda un desnivel de 150 metros para llegar a la cueva del Cobre.

Cerca otra vez del Pisuerga, el camino culebrea ahora por la ladera, donde comienzan a dominar primero las hayas y luego las escobas, hasta salir a la cueva del Cobre (1.610 m, 5,5 km).

Cueva del Cobre

La cueva del CobreLa cueva del Cobre.

Tras la visita a la cueva, vadeo el incipiente Pisuerga, y asciendo con rumbo sureste, cerca de los resaltes rocosos, hasta dar con la primera vaguada, por la que subo y que resulta ser la que baja de las lagunas del Sel de la Fuente, escondidas hoy bajo una buena capa de nieve (1.800 m, 6,5 km).

Vistas desde el Sel de la Fuente

Mirando hacia el sur, donde asoma el Valdecebollas, veo la peña Covarrés, y, delante de ella, unos 20 metros más abajo de donde me encuentro, la extensa zona casi llana por donde bajaba la lengua del glaciar septentrional del Valdecebollas.

Valdecebollas desde las lagunas del Sel de la FuenteEl ascenso hacia el Valdecebollas se efectuó por la ladera situada a la izquierda de la peña Covarrés. Fotografía tomada desde las inmediaciones de las lagunas del Sel de la Fuente.

Cruzo la planicie, y retomo el ascenso dejando la peña Covarrés a la derecha (asciendo, pues por las laderas orientales de la peña; las occidentales son muy abruptas, y no es aconsejable intentar cruzarlas cuando hay nieve). Alcanzo, así, la cota 1.884 (7,3 km), de la que arranca la larga loma que limita por el oeste el circo glaciar del Valdecebollas.

ValdecebollasDesde la loma (en primer plano) se divisan la cara norte del Valdecebollas y sus famosas cascadas de hielo. El ascenso se realizó por la ladera de la derecha.

Cima del Valdecebollas

La loma me deja al pie de la cúpula cimera de la montaña (1.960 m, 7,9 km), cuya fuerte pendiente inicial se va dulcificando hasta desaparecer en la enorme cima del Valdecebollas (2.142 m, 8,7 km).

Vistas desde la cima

Distancia (ida y vuelta) 17,4 kilómetros
Ascensión acumulada 1.040 metros

Distancia (ida) 8,7 kilómetros
Ascensión acumulada 980 metros

Mapa de la ruta Track
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