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La Silla de Caballo desde Brez, por el hoyo de la Fuente de las Arredondas

A naciente de la Morra de Lechugales, formando con ella la cabecera de la canal de Lechugales, se yergue la fotogénica mole de la Silla de Caballo. Sus dos cimas (Silla de Caballo Cimero y Bajero) cierran por el sur el hoyo del Evangelista, recóndita depresión de Ándara de cuyo pasado minero apenas quedan los maltrechos restos de la pista que, desde el Casetón de Ándara, daba acceso a las explotaciones.

Vistas de la Silla de Caballo

Para alcanzar su cima, comenzaremos a remontar la canal de las Arredondas, y, bastante antes de llegar a su final, atrocharemos por el hoyo de la Fuente de las Arredondas, acceso directo, aunque escarpado y carente de sendas, al hoyo del Evangelista.

La Silla de Caballo desde la sierra de la ViornaVista de la Silla de Caballo y la canal de las Arredondas desde la sierra de la Viorna.

En su día, una pista ascendía por la canal de las Arredondas hasta las minas situadas cerca de su cabecera. Aunque hoy pueda parecer increíble, por ella se transportaba el mineral en carros hasta la localidad de Lon. En la actualidad, solo se conservan algunos tramos de tan espectacular camino, suficientes, no obstante, para hacer algo más llevadera la subida de la agotadora canal.

La presencia de neveros entre el hoyo de la Fuente de las Arredondas y el hoyo del Evangelista suele complicar en exceso este tramo de la ruta hasta bien avanzado el verano. Especialmente expuesto resulta el nevero que se forma en el borde oriental del hoyo del Evangelista. En tales condiciones, puede ser preferible culminar la canal de las Arredondas y seguir el camino que flanquea por arriba el hoyo del Evangelista, como haremos en esta ruta para regresar. En cualquier caso, si los neveros tienen la suficiente entidad, las características del terreno harán imprescindibles los crampones y el piolet.


En Brez (740 m), al llegar a la altura de la iglesia, cojo el camino que, rodeando por la derecha la peña la Cerra, va ganando altura suavemente por el interior del bosque.

Dejo atrás el invernal de Juentesperi, un abrevadero (880 m, 2,2 km) y el camino que también viene de Brez, pero por la otra mano de la peña la Cerra (910 m, 2,6 km).

Al salir del bosque, doy vista a la canal de las Arredondas; hacia ella me lleva un sendero que, después de cruzar el arroyo la Vega (960 m, 3,1 km), comienza a ascender por el herboso lateral derecho (en el sentido de subida) de la canal.

Canal de las Arredondas

Canal de las ArredondasEl primer tramo de la canal. En ningún momento se debe bajar al cauce del arroyo. Aunque algunas sendas de ganado se dirijan a él, hay que seguir el sendero que, describiendo zigzags, gana altura por su vertiente izquierda.

Con la vista del arroyo la Vega fluyendo más abajo entre restos de viejos aludes, alcanzo una breve sillada donde divergen varios itinerarios (1.210 m, 4,2 km): a la izquierda, el que por la canal de Untuje enlaza con la canal de Lechugales; a la derecha, el que marcha hacia Somajía; y, de frente, el que prosigue canal de las Arredondas arriba.

Canal de las ArredondasCruce de caminos.

A partir de ese punto singular, dominan los pedreros, y las sendas, convertidas en simples trazas de paso, se difuminan, por lo que el ascenso de Arredondas se endurece y se torna más incómodo.

Más arriba, sin embargo, en el lugar donde estuvo la estación Palaerre (caseta que daba servicio a los carros que transportaban el mineral), comienzan a aparecer tramos de la antigua pista minera (1.410 m, 4,7 km), algo que facilita la progresión.

Llega un momento en que el camino gira a la derecha (1.570 m, 5,2 km) para evitar un canalón por donde el ascenso sería más directo, pero cuya estrechez y excesiva pendiente hacen inviables los zigzags.

Canal de las ArredondasEl hoyo de la Fuente de las Arredondas visto desde la canal.

Luego, la senda minera, cada vez más marcada, dobla a la izquierda (1.710 m, 5,7 km), y efectúa una larga diagonal ascendente por encima del canalón antes citado.

Canal de las ArredondasVista de la canal de las Arredondas desde la entrada al hoyo de la Fuente de las Arredondas.

Hoyo de la Fuente de las ArredondasEl hoyo de la Fuente de las Arredondas visto desde la Silla de Caballo Bajero, con el itinerario aproximado seguido desde la canal de las Arredondas.

En el torno siguiente a la diagonal, abandono el camino (1.840 m, 6,2 km), y salgo de la canal por la izquierda para ascender al hoyo de la Fuente de las Arredondas, depresión limitada por el cueto el Infierno (norte), la Grajal (sur), y la Silla de Caballo y los escarpes del hoyo del Evangelista (oeste).

La Silla de Caballo desde la JuncianaVista desde la Junciana del hoyo de la Fuente de las Arredondas y el hoyo del Evangelista, con el itinerario seguido desde el camino de la canal de las Arredondas hasta la pista minera del hoyo del Evangelista.

Sin rastros de senda, alcanzo el manantial del que el hoyo toma su nombre (1.920 m, 6,4 km), bastante sorprendente por lo generoso (al menos hoy) y el árido lugar donde se encuentra.

Fuente de las ArredondasFuente de las Arredondas.

Sigo repechando hacia la esquina noroeste del hoyo, donde se encuentra el único paso franco hacia mi objetivo. La ardua pendiente, salpicada de desagradable rocalla se acentúa, pero no presenta dificultades reseñables, salvo, como antes se dijo, si persisten los neveros.

Hoyo del EvangelistaEntrada al hoyo del Evangelista.

Al alcanzar las paredes del pico del Grajal de Arriba (2.250 m, 7,2 km), me topo con la vieja pista minera que viene desde el Casetón de Ándara, siguiéndola llego enseguida al hoyo del Evangelista (2.260 m, 7,3 km).

Ascensión a la Silla de CaballoVista de la Silla de Caballo desde el pico del Grajal de Arriba.

A mi izquierda, muy cerca ya, se alzan las dos cimas de la Silla de Caballo. Acometo su ascensión, más o menos, desde el centro del hoyo, en la vertical de la cima principal. Tras visitar la Silla de Caballo Bajero (2.339 m, 8 km), corono la más alta (2.434 m, 8,4 km) aprovechando una canaleta de la vertiente del hoyo del Evangelista.

Emprendo el regreso por la cresta occidental de la montaña, fácil aunque afilada y algo aérea.

Silla de CaballoLa Silla de Caballo y su cresta occidental.

La cresta me deja en el collado donde termina la canal de Lechugales (2.390 m, 8,7 km). Aquí enlazo con el transitado camino que conduce a la Morra, camino que a mí, siguiéndolo en descenso, me llevará hasta la canal de las Arredondas.

Prosigo faldeando la ladera del los picos del Jierro hasta salir a la cresta oriental de la Pica del Jierro (2.370 m, 9,1 km).

Me encuentro en el borde septentrional del hoyo del Evangelista, disfrutando con las buenas vistas de la Silla de Caballo y el recorrido que acabo de realizar.

Caminando por la divisoria, corono el pico del Grajal de Arriba (2.348 m, 9,4 km), cuya cómoda ladera oriental me deja nuevamente en la pista minera del hoyo del Evangelista (2.280 m, 9,8 km), mucho mejor conservada fuera de esta depresión.

Ascensión a la Silla de CaballoEn la pista minera. Al fondo, los Urrieles y el Valdominguero.

Ya solo tengo que seguirla hasta el pie del pico del Grajal de Abajo o cueto Sierra Mojones, donde la abandono para descolgarme por la canal de las Arredondas (2.190 m, 10,5 km).

El descenso, hasta llegar a la zona de las minas, resulta algo impreciso. Luego, la pista minera, cada vez más evidente, me lleva al lugar donde la dejé a la ida para subir al hoyo de la Fuente de las Arredondas (1.840 m, 11,5 km).

Vistas desde la cima

Distancia (ida y vuelta) 17,5 kilómetros
Ascensión acumulada 1.860 metros

Distancia (ida) 8,4 kilómetros
Ascensión acumulada 1.760 metros

Mapa de la ruta Track
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