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Peña Bustil, peña la Graya, Cervunal y la Polinosa (Picos de Mampodre)

En el anfiteatro suroeste del Mampodre, las plácidas praderas del valle Bustil de Pepe contrastan con las escarpadas paredes de las cumbres de más de dos mil metros que forman el circo.

Picos de Mampodre

Dos de esas cumbres, la Polinosa y el Cervunal, sobradamente conocidas y visitadas, no precisan presentación; en cambio, las otras dos, la peña Bustil y la Graya, pese a su indiscutible interés montañero, han sido apartadas de los circuitos tradicionales del Mampodre y relegadas al olvido. Las claves de esta circunstancia quizás radiquen en su menor altura y, sobre todo, en las dificultades que exhibe la alargada cresta de la Graya, que, sin ser excesivas, sí definen un escenario delicado, técnico y complejo.

El Mampodre desde el SusarónLos Picos de Mampodre. Fotografía tomada desde el Susarón.

Las extensos e impenetrables escobales que han colonizado las lomas y laderas meridionales de la peña Bustil constituyen una dificultad añadida a la hora de acometer la ruta desde Redipollos. En nuestra opinión, lo más aconsejable es adentrarse en el valle Bustil de Pepe para ganar la línea de cumbres por las despejadas laderas oeste o noroeste de la peña Bustil, ambas transitables pese a su fuerte pendiente.

Salimos de Redipollos (1.150 m) por una pista que, 300 metros más allá (al llegar a una fuente con abrevadero), se divide; tiramos por el ramal de la derecha, y por él continuamos sin hacer caso de sus hijuelas menos marcadas. En julio de 2019, el camino se encontraba balizado y señalizado con indicadores de "Área recreativa robledal de Torcedos" y "Picos de Mampodre".

Hacia la PolinosaInicio de la ruta. Al fondo, las peñas Bustil y la Graya.

Entre la sierra de Murias (derecha) y el monte las Secadas (izquierda), la pista avanza paralela al arroyo de Murias, se adentra en un robledal y pasa junto al caserío de la vega de San Pedro (1.260 m, 2,5 km).

Caserío de la vega de San PedroCaserío de la vega de San Pedro.

Algo menos de tres kilómetros llevaremos andados, cuando el camino dobla a la izquierda, y, un poco más adelante, llega al área recreativa del robledal de Torcedos (1.310 m, 3,1 km), acogedor rincón rodeado de robles de gran porte.

Robledal de TorcedosÁrea recreativa del robledal de Torcedos.

Siguiendo siempre por el camino principal, enfilamos a naciente; y, avanzando ahora por una zona donde el pinar reemplaza al robledal, alcanzamos un collado, el Alto de Carrerina Blanca (1.450 m, 4,4 km). En el cueto que se alza a la derecha del collado, vemos una de esas casetas para la observación de la fauna que tanto proliferan en las reservas regionales de caza.

Alto de la Carrerina BlancaAlto de Carrerina Blanca.

La pista va poniendo rumbo al norte, y se adentra en la Hoz (zona donde el valle se estrecha). Dejamos atrás un manantial y una vaguada por la que, salvo quizás en pleno verano, baja el agua del arroyo de Bustil de Pepe, y, acto seguido, por una segunda vaguada (seca por lo general) que sale también a nuestra derecha, abandonamos la pista (1.570 m, 5,2 km).

La vaguada, de buen andar, nos conduce sin pérdida posible a las praderas del valle Bustil de Pepe. Nos encontramos en el gran anfiteatro suroeste del Mampodre, con las cumbres que constituyen el objetivo de la jornada a la vista, aunque no precisamente a la mano.

Valle Bustil de PepeEl valle Bustil de Pepe, con la Graya a la derecha, y la antecima del Cervunal a la izquierda.

Nos adentramos en el valle hasta alcanzar los restos de un primer aprisco (1.800 m, 6,5 km). Justo enfrente, sube hacia la línea de cumbres una muy pina canal herbosa que nos deja cerca de la cima de la peña Bustil (1.970 m, 6,9 km), señalado jalón del cordal que, bajando del Cervunal y pasando por la Graya, constituye la divisoria de los valles Bustil de Pepe y Murias.

Peña BustilSubida a la peña Bustil desde el valle.

Peña BustilLlegando a la cima de la peña Bustil.

Desde la peña Bustil (2.031 m, 7 km), analizamos la vía de ascensión a la Graya, abrupta montaña que se alza a tiro de piedra, separada de donde nos encontramos por un verde collado (2.000 m, 7,1 km).

Peña la GrayaLa Graya vista desde la peña Bustil, con el Cervunal a la izquierda, y el Mediodía a la derecha.

Dicha vía concentra toda la dificultad técnica en sus primeros metros: un muro casi vertical (III+, si se aprovechan bien las presas para la mano derecha), de unos 15 metros y roca aceptable, donde hay instalada una cuerda fija (en julio de 2019, la cuerda se encontraba algo endurecida por el sol).

Peña la GrayaAproximándonos al muro.

Peña la GrayaIniciando el ascenso.

Peña la GrayaTerminando el tramo más difícil.

Peña la GrayaRebasada la zona de roca más compacta, la dificultad disminuye.

Superado el tramo más compacto, la inclinación y la dificultad menguan (II-). Viene, después, una corta travesía hacia la izquierda para embocar una canal terrosa por la que se gana (II-) una primera cota prominente (2.053 m, 7,2 km).

Estamos en el filo de la cresta, cuya roca, bastante descompuesta, exige avanzar con la máxima concentración.

Coronamos así, tras pasar por otra cota intermedia, la cima de la Graya (2.071 m, 7,4 km), olvidado baluarte del Mampodre.

Peña la GrayaLlegando a la cumbre de la Graya.

Pico Mediodía desde la GrayaEl collado Mampodre y la aguerrida estampa del Mediodía, con el fondo de los Picos de Europa. Fotografía tomada desde la Graya.

La Polinosa y el Cervunal desde la GrayaDesde la Graya, vemos lo que nos falta para coronar el Cervunal y la Polinosa.

Proseguimos a plena cresta, ahora en descenso pero sin bajar la guardia, hasta la diminuta brecha donde se puede considerar que termina la arista de la Graya, y comienza a ascender la del Cervunal (2.034 m, 7,6 km).

El IGN llama a esta brecha collado de Murias; se trata, efectivamente, del punto más bajo de la cresta entre la Graya y el Cervunal, aunque quizás el apelativo de "collado" no sea el más adecuado; pues si entendemos por tal una "depresión suave por donde se puede pasar fácilmente de un lado a otro de una sierra" (RAE), no da la sensación de que la brecha sea accesible desde el valle Bustil de Pepe, es decir, no parece probable que haya servido en el pasado para enlazar este valle con el de Murias.

Peña la GrayaBrecha en la que concluye la cresta de la Graya.

El aspecto fiero y deleznable del resalte inicial de la cresta que sube hacia el Cervunal no nos inspira la más mínima confianza, así que decidimos rodearlo perdiendo unos metros por la vertiente de Murias (derecha) para, sin alejarnos de la arista, emprender el ascenso en cuanto el terreno lo permite.

La Graya desde el Crestón de los CubosVista de la Graya desde las inmediaciones del Crestón de los Cubos.

Si por ser montañas de sobra conocidas o cualquier otra circunstancia no interesara coronar el Cervunal y la Polinosa, cabe la posibilidad de bajar al valle Bustil de Pepe desde el tramo de la cresta que sigue al resalte que acabamos de esquivar: una pina pendiente herbosa y un incómodo pedrero conducen a las verdes praderas del valle, desde las que se puede regresar a Redipollos. Al final de la página, incluimos el mapa y el track de la ruta así acortada.


Hacia el CervunalHacia el Cervunal, cuya cumbre se divisa en el borde derecho de la imagen.

El duro repecho nos deja en el hombro occidental del Cervunal (2.130 m, 8,1 km), desde donde no tardamos en encumbrarnos a su verde y descansada cima (2.168 m, 8,3 km).

Vista desde el Crestón de los CubosEl trayecto entre la Graya y el Cervunal visto desde el Crestón de los Cubos.

Peña la GrayaEl itinerario seguido desde la Graya visto desde el Cervunal.

Reanudamos la marcha bajando de nuevo hasta el hombro, para, tras sortear la cota 2.137 por el norte, descolgarnos por la divisoria al collado Cervunal (el resalte previo al collado se esquiva por la izquierda) (2.027 m, 8,8 km).

La PolinosaAproximación a la Polinosa desde el Cervunal.

Del collado arranca la ladera de la Polinosa (el último dos mil de la jornada), que negociamos describiendo un amplio torno a fin de evitar sus zonas más peliagudas. Hacemos pie, de esta guisa, en las cumbres oriental (2.155 m, 9,1 km) y principal (2.159 m, 9,3 km) de esta señalada atalaya, separadas por una sencilla cresta.

La PolinosaItinerario aproximado de ascensión a la Polinosa desde el collado Cervunal.

El Cervunal desde la PolinosaDesde la cima este de la Polinosa, se contempla gran parte del recorrido realizado.

Vistas desde la Polinosa

La PolinosaLa Polinosa y su hombro suroeste.

Por la ladera de la Polinosa (pedregosa y algo incómoda, pero fácil), descendemos directamente hasta su hombro suroeste (1.900 m, 9,9 km), desde el cual, por terreno ya más herboso y llevadero, bajamos al valle Bustil de Pepe, donde enlazamos con el itinerario de ida (1.750 m, 10,4 km).

Distancia (ida y vuelta) 16,4 kilómetros
Ascensión acumulada 1.230 metros

Mapa de la ruta Track
Mapa ruta acortada Track
Índice de ascensiones a los Picos de Mampodre
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