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Ascensión a Peña Abismo desde Camasobres

Al sur de Peña Labra, entre las localidades de Piedrasluengas y Camasobres, se alza Peña Abismo (Peña Vizmo), una montaña de no mucha altitud pero atractivas y enérgicas líneas, cuyo alargado contrafuerte meridional decae vertiginosamente sobre las angosturas del río Cerezo.

Vistas de Peña Abismo

Su cumbre se alcanza más rápidamente desde Piedrasluengas, pero yo voy a partir de Camasobres con la intención de conocer ese contrafuerte que tanto ha llamado mi atención al contemplarlo desde otras montañas de la Pernía.

CamasobresCamasobres. En el horizonte, la Horca de Lores y el Curavacas.

Dejo el coche poco después de pasar Camasobres en dirección a Piedrasluengas (1.200 m), cruzo el puente sobre el arroyo Lazán y me adentro en las praderías que escoltan al río Cerezo. Enfrente, dos viejos conocidos, Lampados y Peña Basa, cierran el horizonte.

Lampados y Peña BasaLampados y Peña Basa.

Con muchas trazas de senda, pero ningún camino claro, progreso por la margen derecha del río sin alejarme de su orilla.

El terreno es franco hasta que el río describe una curva hacia a izquierda y se ahocina (1.250 m, 1,7 km). Las minúsculas praderas por las que ahora discurre se encuentran hoy encharcadas, por lo que decido avanzar por una trocha semiperdida dibujada en el borde del enmarañado robledal.

Salvado este tramo, que no es que sea muy agradable, pero tampoco plantea dificultades reseñables, voy saliendo a terreno más abierto (1.260 m, 2,1 km), donde la senda, cada vez más clara, acaba convirtiéndose en pista.

Vadeo la riega de las Escalares (1.270 m, 2,4 km), y, al doblar un recodo, aparece mi deslumbrante objetivo.

Peña Abismo

Peña AbismoVista de Peña Abismo desde el camino.

Continúo por el cómodo camino hasta que la pista cruza el Cerezo para, cambiando completamente el rumbo, dirigirse al collado Sin Miedo.

Me encuentro en el paso abierto por el río entre Peña Abismo, que se alza a mi izquierda, y la también muy abrupta cota 1.449 (1.290 m, 2,9 km). Ha llegado la hora de acometer una de las ascensiones más placenteras y con más ambiente montañero de la Pernía.


El contrafuerte que desde la cima de Peña Abismo baja hasta donde estoy, de una longitud aproximada de kilómetro y medio, tiene una clara estructura: una estrecha canal encerrada entre dos alargados y sobresalientes diques calizos. Comenzaré la progresión por la canal, y por ella seguiré hasta que me encuentre a medio kilómetro de la cima; para coronar la montaña, me subiré, entonces, a la cresta del dique de la izquierda.

Peña Abismo desde LampadosEl contrafuerte meridional de Peña Abismo desde Lampados.

La subida comienza con una dura rampa rectilínea que salva, sin contemplaciones, un desnivel de 200 metros.

Peña AbismoVista hacia atrás desde la rampa inicial.

Se alcanza así un punto destacado donde lo más probable es que cunda el desánimo (1.480 m, 3,4 km): la cumbre de Peña Abismo aparece de pronto... lejos, muy lejos, y separada de nosotros por lo que aparenta ser un terreno infranqueable.

Peña AbismoLa cima vista desde el final de la rampa inicial.

Por fortuna, la realidad es diferente. Delante de mí, los dos diques calizos se han fundido momentáneamente en una cresta abrupta y afilada que parece cortar el paso (cota 1.497). Sin embargo, en su lateral izquierdo una inofensiva y casi horizontal traza de sendero permite pasar tranquilamente al otro lado.

Me espera allí un bosquete de hayas. Tras remontarlo, el panorama cambia radicalmente: la canal vuelve a hacerse patente y la cima parece estar al alcance de la mano. Pero la cosa tampoco es exactamente así.

Estoy en una especie de hombro invadido por el tojal (1.530 m, 3,7 km), y tengo por delante otros dos de similares características. Avanzo aprovechando las sendas abiertas entre los tojos.

Peña AbismoVista de Peña Abismo desde el primer hombro.

Alcanzado el último hombro (1.600 m, 4,1 km), viro a la izquierda y me subo a la cresta. Pese a que hacia poniente el terreno se abisma, el recorrido de la cresta resulta ser muy agradable, y no tardo en llegar a la cima (1.717 m, 4,5 km).

Huelga decir que, aunque la cresta sea fácil y apenas requiera el uso de las manos, hay que extremar las precauciones porque, como es bien sabido, en este tipo de terrenos cualquier pequeño contratiempo puede tener graves consecuencias.

Vistas desde la cima

Distancia (ida y vuelta) 9 kilómetros
Ascensión acumulada 590 metros

Distancia (ida) 4,5 kilómetros
Ascensión acumulada 550 metros

Mapa de la ruta Track
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