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Alto del Naranco

Desde el puerto de San Glorio o collado de Piedrashitas, mirando hacia el sureste, se divisa, presidiendo los extensos pastizales de la vega de Tarna, la puntiaguda silueta de la peña del Portillo de las Yeguas, llamativa montaña de la que arranca hacia poniente el alargado ramal de los Campanarios, una escarpada muralla que protege de la nortada a la silente vega del Naranco.

Puerto de San Glorio

Puerto de San Glorio.

A la derecha de la peña, asoma la hoy blanca cúpula del Robadorio o Alto del Naranco, el tranquilo objetivo de esta luminosa jornada de un 2020 acabado de nacer.

Peña del Portillo de las Yeguas desde San Glorio

Itinerario a la peña del Portillo de las Yeguas desde el puerto.

Aquí, lejos de la robotizada parafernalia, banal y ruidosa, que acompaña el advenimiento de cada nuevo año, solo hay montañas y cuatro almas perdidas, desperdigadas por los vericuetos del monte. Cuatro ovejas descarriadas cuyos destinos se han cruzado, durante un efímero instante, en la solitaria orilla de una civilización desnortada: una pareja llegada de la entrañable ría de Arosa, una mujer caminando en soledad por los helados ventisqueros del Robadorio, y yo mismo. Cuatro vidas disímiles, sin nada en común, quizás, salvo el amor a la montaña y la aversión al rebaño.

Peña del Portillo de las Yeguas

Parto de San Glorio (1600 m) rumbo al sur, por el sendero balizado que se encamina a la vega del Naranco y Peña Prieta; sendero que no tardo en abandonar (1620 m, 0,4 km) para coger otro que, por las gélidas praderas de la vega de Tarna, enfila hacia el sureste, en dirección a la peña del Portillo de las Yeguas. Prefiero este itinerario, que discurre por el pie de los Campanarios sin ganar, de momento, mucha altura, al que remonta más directamente su ladera, hoy esmaltada de incómodos neveros.

Tras vadear el arroyo de Manzanilla (1670 m, 1,5 km), orlado con el crudo hielo de enero, la subida se endurece, pero el terreno, abierto y desbrozado, continúa siendo de un esforzado buen andar, bien amenizado, además, por las desafiantes cumbres de Ándara emergiendo del collado de Llesba.

Ándara y collado de Llesba

Ándara y el collado de Llesba.

Luego, girando levemente a la derecha y repechando el inofensivo brezal, gano el collado abierto entre la peña del Portillo de las Yeguas y la ristra de cimas de los Campanarios (1936 m, 2,9 km).

Ascensión al Alto del Naranco

Itinerario seguido hasta la ladera occidental de la peña del Portillo de las Yeguas.

Desde el collado, en lugar de continuar de frente y adentrarme en el enmarañado barranco del arroyo Valpriego, remonto unos 100 metros por la soleada ladera oeste de la peña, hasta dar con una tenue vira que me permite cruzar en travesía su ladera meridional, y salir a su loma sureste (2070 m, 3,5 km), por la que, con facilidad, se alcanza la cumbre (2103 m, 3,7 km).

Vistas desde la cima

A continuación, me descuelgo al portillo de las Yeguas (2059 m, 4,1 km), me calzo los crampones, y corono el Alto del Naranco por su congelada ladera norte (2219 m, 4,6 km).

Alto del Naranco

Alto del Naranco desde la peña del Portillo de las Yeguas

El Alto del Naranco y su entorno vistos desde la peña del Portillo de las Yeguas.

Peña del Portillo de las Yeguas

Vista, desde el portillo de las Yeguas, de la peña homónima.

De esta postergada cumbre se proyecta hacia el sureste una especie de morro alargado al que algunos llaman Faro Robadorio (2204 m, 5,3 km), inmejorable mirador de los aguerridos escarpes septentrionales de la reina cantábrica, Peña Prieta. Hasta su majestad media, no obstante, un buen trecho todavía, pues incluso a vuelo de pájaro quedan aún por delante la depresión del valle Cubil del Can y los puertos de Riofrío.

Vistas desde la cima

Faro Robadorio

Faro Robadorio.

Descender al collado del Robadorio por una suave ladera, de inmaculada nieve amansada ya por la tenue caricia del sol, es de esos placeres invernales que se conservan en el recuerdo (2096 m, 6,1 km).

Alto de Cubil del Can

Collado del Robadorio y Alto de Cubil del Can, abrupto camino invernal a Peña Prieta.

Peña Prieta

Peña Prieta y collado del Robadorio.

Luego, valle de la Majarriba abajo (no me pude resistir al juego de palabras) alcanzo la pista que viene de Llánaves (1680 m, 7,8 km).

Alto del Naranco desde la sierra de Orpiñas

Desde la sierra de Orpiñas se divisa buena parte del itinerario seguido.

Con la vista puesta en la verdosa barrera de los Campanarios, desciendo por la pista a la vega del Naranco; paso junto al refugio Tajahierro y su fuente (1560 m, 9 km), y, 800 metros más allá, abandono el camino a Llánaves (1520 m, 9,8 km) para tirar por el sendero que sube a la vega de Tarna por el portillo del Boquerón (o Boquerón de Tarna), hendidura abierta por el agua en los farallones de los Campanarios y la peña de la Nave.

Vega del Naranco

La vega del Naranco y el Boquerón de Tarna vistos desde la cabecera del valle de la Majarriba.

Alto del Naranco y peña del Portillo de las Yeguas

Refugio Amalio Fernández Mariñas (Tajahierro). En el horizonte el portillo de las Yeguas, con la peña del mismo nombre a la izquierda, y el Alto del Naranco a la derecha.

Un agradable paseo por las suaves praderas de la vega (1620 m, 11,4 km) cierra el círculo y me devuelve a San Glorio.

Distancia (ida y vuelta) 11,8 kilómetros
Ascensión acumulada 790 metros

Mapa de la ruta Track
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