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Espigüete: integral de la cresta este-oeste

De este a oeste, entre Pino Llano y el collado de Arra, la llamativa cresta del Espigüete se extiende a lo largo de algo más de 5,5 kilómetros de terreno áspero y escabroso, pero carente, en realidad, de dificultades técnicas, salvo, claro está, cuando imperan condiciones invernales.

Espigüete

En ausencia de nieve, solo cabe destacar algunos someros escarpes en su tramo oriental (I) y, sobre todo, el descenso por la cresta noroeste hasta rebasar la característica brecha, zona donde se incrementan notablemente la pendiente y la exposición (II).

Pino LlanoPino Llano.

El aparcamiento de Pino Llano (1.341 m), de donde parte la normalmente muy concurrida senda de la cascada de Mazobre, se encuentra justo en el arranque de la cresta oriental de la montaña. La subida a la cumbre carece, pues, de aproximación, lo que, según cómo se mire, puede considerarse una ventaja.

Nada más comenzar a caminar por la senda, sale a la izquierda un marcado sendero (1.350 m, 0,1 km), bien señalizado con hitos, que asciende por la cresta, muy roma y con algo de vegetación aquí abajo.

Espigüete desde el Alto del CalderónVista del Espigüete desde la ladera del Alto del Calderón.

Espigüete desde Alto PrietoLa cumbre este y la cresta oriental. Fotografía tomada desde Alto Prieto.

Pasado un bucólico rellano, la vegetación se torna más escasa; y la cresta, más patente. Pese a ello, sin más dificultades que la esforzada pendiente, se alcanza el collado Cervunal (1.925 m, 1,8 km), un breve descanso que nos permite disfrutar, más sosegadamente, de las buenas vistas que, en general, ofrece toda la cresta: abajo a la izquierda quedan Cardaño de Abajo y el embalse de Camporredondo; y, a la derecha, se ve el refugio Mazobre, enmarcado por el Murcia y los Picos de Europa, que comienzan a despuntar en el horizonte.

Pico MurciaEl Murcia y el refugio de Mazobre.

EspigüeteEl collado Cervunal. A la izquierda se aprecia el refugio de Mazobre.

Dibujado ahora en un canchal, el sendero prosigue su ascenso para coronar dos señalados hitos de la cresta: Peña Esgalla y la Torre Díaz-Caneja (2.272 m, 2,9 km).

Espigüete: cresta orientalLa Torre Díaz-Caneja y la cumbre este del Espigüete. Fotografía tomada desde Peña Esgalla.

Viene después un tramo quebrado, más tumbado y estrecho. Luego, la arista se vuelve a enderezar en una zona de placas, fáciles aunque impresionantes desde la distancia.

Espigüete: cresta oriental

Espigüete: cresta orientalPlacas previas a la cumbre oriental.

Un último esfuerzo nos deja en la cima este (2.443 m, 3,6 km), unos metros más baja que la oeste, y separada de ella por un alargado collado al que van a parar también la pedregosa canal sur y el corredor norte.

Espigüete: cresta orientalLlegando a la cima este.

El descenso al collado (2.404 m, 3,8 km) es sencillo, aunque algo aéreo, y más fácil aún resulta ganar desde él la cumbre principal (2.451 m, 4,2 km).

Espigüete: cresta orientalLa cumbre principal vista desde la oriental.

Vistas desde la cima

Desde la cumbre, continuamos hacia poniente a plena cresta como un cuarto de kilómetro, hasta la cima oeste del Espigüete (2.434 m, 4,4 km). Desde aquí, descendemos con cierta tendencia a la izquierda (suroeste) con objeto de esquivar las pulidas placas de la parte superior de la cresta noroeste.

EspigüeteCara oeste del Espigüete. En rojo, rodeando el hombro por la izquierda, aproximación a la grieta suroeste. La ruta dibujada en verde (muy marcada con hitos) sale de la base del hombro hacia la derecha y va, a través de una estrecha vira con un par de pasos expuestos, en busca de un primer pedrero que puede considerarse una de las vías normales. Las flechas azules señalan el principio y el final de la corta canal oeste. La canal consta de tres resaltes no muy difíciles (II/III, cuidado con la posible caída de piedras). Una vez que se sale de ella, la pendiente se tumba y la progresión es fácil. En amarillo, la vía de la cresta noroeste. Este itinerario casi nunca avanza por el filo de la cresta. Primero lo hace por la izquierda (terreno incómodo con mucha piedra suelta), y, después, por la derecha. Por esta mano salva la característica brecha.

Cuando vemos a nuestra derecha que la compacta caliza da paso a un terreno fácil por donde se puede caminar con tranquilidad, giramos hacia esa mano. Nos encontramos en una ancha faja de terreno inclinado que corre por encima de las paredes de la cara oeste (2.370 m, 4,6 km).

EspigüeteHacia el norte, rumbo a la cresta noroeste.

Por la parte alta de esta faja, vamos al encuentro del filo de la cresta noroeste sin otro problema que el de cruzar una pequeña llambria.

Espigüete desde los Altos de Martín VaqueroDescenso por la cresta noroeste. Fotografía tomada desde los Altos de Martín Vaquero.

Una vez en la cresta (2.350 m, 4,7 km), bajamos por por ella hasta la brecha que constituye el paso clave del descenso. Este destrepe se realiza por terreno muy pendiente, algo hosco y expuesto, y con roca que precisa atención (II). Aunque cuenta con buenos agarres y apoyos, es importante proceder con calma para elegir el mejor itinerario.

EspigüeteIniciando el descenso hacia la brecha.

Alcanzamos. así, una horcadina (2.265 m, 4,8 km) que nos permite tirar a la derecha y entrar en el lateral de una canaleta. Avanzamos unos metros en horizontal por una llambria y luego destrepamos un murete. Las presas son pequeñas pero suficientes (II/II+).

EspigüeteEl montañero de amarillo se encuentra en la llambria del paso horizontal. A la derecha se aprecia el hito que señaliza la horcadina. El montañero de rojo está destrepando el murete (II/II+).

Estamos ya en el fondo de la canaleta (2.254 m), un poco por debajo del vértice de la brecha. Para terminar de salvarla, trepamos unos metros hacia la izquierda por terreno más sencillo (I+).

EspigüeteRetomamos la cresta una vez superada la brecha.

Seguimos descendiendo por la cresta, pero la abandonamos enseguida para proseguir la bajada por la derecha de la divisoria: un terreno de mucha piedra suelta, algo incómodo, pero fácil de andar.

EspigüeteTerminando la cresta.

Algo más abajo, volvemos de nuevo a la divisoria (2.145 m, 5,2 km). La pendiente se va haciendo progresivamente más cómoda, con la tierra y la hierba ganado rápidamente terreno a los pedreros, por lo que no tardamos en salir al collado de Arra (1.991, 5,8 km).

Del collado parte hacia el este un sendero que, avanzando por el límite entre el escobal y el caos calizo del Espigüete, desemboca en la ancha y muy cómoda senda de la cascada de Mazobre (1.590 m, 7,4 km), cerca de esta cascada, y a escasos 3 kilómetros de donde iniciamos la ruta.

Distancia (ida y vuelta) 10,1 kilómetros
Ascensión acumulada 1.180 metros

Distancia (ida) 4,2 kilómetros
Ascensión acumulada 1.160 metros

Mapa de la ruta Track
Índice de ascensiones al Espigüete
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