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Las torres Delgado Úbeda y Diego Mella

De la loma noroeste de la Torre de la Palanca, arranca un llamativo contrafuerte que separa el Pamparroso del hoyo del Llambrión, y decae abruptamente sobre Collado Jermoso. Lo forman tres renombradas montañas: las torres Diego Mella, Delgado Úbeda y Peñalba.

La Palanca y las Traviesas del Pamparroso desde la Torre del MedioLa cresta Peñalba-Diego Mella vista desde la Torre del Medio (noroeste)...

Las torres de Peñalba, Delgado Úbeda y Diego Mella desde las Colladinas... y desde las Colladinas (sureste).

Nuestro objetivo consistía en ascender a la Torre de Peñalba por la vía del Guarda, y recorrer toda la cresta que une esta montaña con la Torre Diego Mella; pero, una vez más, el tiempo nos volvió a jugar una mala pasada. Algunos truenos hacia la Liébana y varias cortinas de precipitación salpicadas por la cordillera nos sumieron durante un buen rato en la indecisión.

Finalmente, por aquello de que más vale pájaro en mano que ciento volando, decidimos acortar la actividad: no sin cierto pesar, prescindiríamos de nuestra anhelada Torre de Peñalba, y ceñiríamos nuestros esfuerzos a las torres Delgado Úbeda y Diego Mella.

Luego, como se precia en las fotografías, el tiempo no solo aguantaría, sino que mejoraría notablemente, haciendo caso omiso de nuestros temores y de todas las previsiones meteorológicas.

Material utilizado: dos cuerdas de 60 metros, un aro de cinta de 240 centímetros, una cinta exprés extensible, una cinta exprés disipadora y cinco friends (camalots números: 2, 1, 0,75, 0,4 y 0,3).


Es muy posible que, al dejar a un lado la montaña teóricamente más complicada, nuestra mente se relajara en exceso, creyendo que lo que teníamos por delante era pan comido. Pudo ocurrir, también, que fuera esa relajación la responsable del choque brutal entre nuestras expectativas y la realidad. La Torre Delgado Úbeda no debería tomarse a broma, máxime si se pretende efectuar su recorrido integral entre las brechas que la separan de la Torre de Peñalba y la Torre Diego Mella.

Torre Delgado ÚbedaLa sobrecogedora cara norte de la Torre Delgado Úbeda. Fotografía tomada desde la ladera de la Torre Diego Mella.

Se trata de una cima que atesora, a escala reducida, todos los ingredientes de una gran montaña: orientación complicada, tramos de escalada, exposición, rápeles verticales con tramos volados y... una roca pésima y muy peligrosa en los alrededores de la cima.

La Torre de Peñalba desde Collado JermosoLas noches en Collado Jermoso no son para dormir.

Las peñas Cifuentes desde Collado Jermoso

El Cornión desde Collado JermosoAmanece en Collado Jermoso.

Desde Collado Jermoso (2.060 m), seguimos el camino a la Palanca hasta situarnos en la vertical de la brecha que forman la Torre de Peñalba y la Torre Delgado Úbeda (2.340 m).

De las dos canales que se dirigen a la brecha, tiramos por la de la derecha (la de la izquierda aparentemente resulta intransitable).

Hacia la Torre Delgado ÚbedaEn la cota 2.260. Nuestro primer objetivo es la brecha entre las torres Peñalba y Delgado Úbeda.

La canal nos recibe con un breve resalte (II+); luego, su inclinación decrece, y, sin excesivos problemas, alcanzamos su cabecera (2.410 m).

Ascensión a la Torre Delgado ÚbedaEn el resalte inicial de la canal.

Aquí es donde aparece la primera sorpresa de la jornada: de frente, un corto extraplomo nos separa de la brecha, impidiéndonos acceder a ella; mientras que, por los dos laterales de la canal, nos cierran el paso paredes verticales. Aparentemente, del cerco en el que nos encontramos no hay salida (al menos, sencilla).

Ascensión a la Torre Delgado ÚbedaLa cabecera de la canal.

Probamos suerte por la pared de la izquierda (en el sentido de subida): el tramo, de apenas 4 o 5 metros, tiene miga y, para mayor emoción, termina con un paso en adherencia que se las trae (IV+), todo un aviso de que el asunto no iba a resultar tan fácil como pensábamos.

Ascensión a la Torre Delgado ÚbedaTratando de salir del atolladero.

Desde la brecha, efectuamos tres largos de escalada. El primero resultaría el más difícil técnicamente (III+ mantenido), pero también el menos estresante debido a su espléndida roca. No utilizamos la reunión instalada a escasos 15 metros de la brecha (todas las reuniones las montamos con nuestro material). La idea consistía en alargar esta primera tirada para dividir el resto de la ascensión en otras dos, lo más cortas posible y convenientemente colocadas para protegernos de la pésima roca que sabíamos nos esperaba más arriba.

Torre Delgado ÚbedaItinerario aproximado de ascensión a la Torre Delgado Úbeda desde la brecha.

Ascensión a la Torre Delgado ÚbedaMagnífica roca en la fisura del primer largo desde la brecha.

Ascensión a la Torre Delgado ÚbedaLlegando a la primera reunión. La caliza sigue siendo excelente (fotografía de Fran Nava).

El segundo largo es más fácil que el primero, aun así se encuentra salpicado de entretenidos pasajes de tercer grado, alguno de ellos con un patio de aquí te espero hacia el Pamparroso.

Ascensión a la Torre Delgado ÚbedaEn el final del segundo largo: empieza a menudear la roca suelta (fotografía de Fran Nava).

Ascensión a la Torre Delgado ÚbedaEn la reunión del segundo largo. Nosotros continuamos por la canal de roca descompuesta que se intuye a la derecha.

La última tirada es la más sencilla, pero también la más peligrosa debido al deplorable estado de la roca: una acongojante canaluca totalmente deshecha nos condujo a una abismal cresta cimera de idénticas características.

Extremando al máximo las precauciones, coronamos la Torre Delgado Úbeda (2.485 m), una montaña que nos había mantenido en tensión durante toda la subida, y que ni siquiera ahora, en una minimalista cumbre que parecía a punto de caerse a pedazos, nos permitía un instante de relajación.

Ascensión a la Torre Delgado ÚbedaEn la cumbre de la Torre Delgado Úbeda (fotografía de Fran Nava).

Vistas desde la Torre Delgado Úbeda

Iniciamos el descenso rumbo a la Torre Diego Mella, destrepando con cuidado hasta la primera instalación de rápel, situada cerca de la cumbre, justo encima del primer cortado que presenta la cara norte de la montaña.

Descenso de la Torre Delgado ÚbedaDestrepe sobre roca rota y móvil en busca del primer rápel.

La instalación se encuentra en una pequeña repisa, y los anclajes se han colocado donde se ha podido, que en este caso es por debajo de la altura de las rodillas, lo cual, como es sabido, dificulta la salida. El rápel no es muy largo (unos 15 metros), pero es vertical y volado al final. Saneamos la instalación, algo siempre recomendable.

Descenso de la Torre Delgado ÚbedaMontando el primer rápel.

Para llegar al segundo rápel, hemos de cruzar andando la larga cornisa donde aterrizamos. Eso sí, sin bajar la guardia (pusimos algún seguro intermedio) porque, aunque aquí la roca mejora y no hay dificultades técnicas, tenemos un descomunal precipicio a nuestra derecha.

Descenso de la Torre Delgado ÚbedaCruzando la cornisa que separa los dos rápeles. Al fondo, la Torre Diego Mella.

Torre Delgado Úbeda En esta fotografía, tomada desde la Torre de la Palanca, se aprecian los dos rápeles y la larga cornisa que media entre ellos.

Torre de Peñalba y Torre Delgado ÚbedaDesde la Torre Diego Mella, se percibe aún mejor la desmesura de las caras norte y este de la Torre Delgado Úbeda. Detrás de ella, la Torre de Peñalba no le va a la zaga.

La salida de este segundo rápel es bastante más cómoda, pero, al igual que el primero, resulta vertical y volado a tramos. Además es muy largo (cerca de 40 metros), lo que incrementa notablemente su dificultad.

Descenso de la Torre Delgado ÚbedaSegundo rápel.

Una vez en la brecha entre las torres Delgado Úbeda y Diego Mella (2.430 m), existen diversas posibilidades (algunas muy sencillas) para coronar esta última cima.

Nosotros optamos por hacer un largo más de escalada y encarar directamente la rampa de canalizos que teníamos enfrente (IV+). Ciertamente, mereció la pena hacerlo para disfrutar de la magnífica caliza de esta zona de la montaña.

Torre Diego MellaCara suroeste de la Torre Diego Mella, con los lugares más significativos por los que pasamos durante la ascensión.

Ascensión a la Torre Diego MellaEn la rampa de canalizos.

A continuación, remontamos, a nuestra izquierda, una estrecha canal semiescondida (II), que nos permitió enlazar con las canaletas de la vía normal de la cara suroeste, por las que, con relativa facilidad, alcanzamos la antecima de la Torre Diego Mella.

Para llegar a la cima (2.535 m), aún tuvimos que afrontar un paso algo expuesto al rodear por la derecha un pequeño promontorio.

Torre Diego MellaAntecima (izquierda) y cima de la Torre Diego Mella. Fotografía tomada hacia atrás desde las inmediaciones del camino a la Palanca.

Repusimos fuerzas en la cumbre, sumidos en el silencio y la quietud de estas extraordinarias montañas, que, una vez más, a pesar de las oscuras previsiones, nos habían tratado con benevolencia. Luego, por el camino a la Palanca, que se encuentra a tiro de piedra de la cumbre, volvimos a Jermoso.

Vistas desde la Torre Diego Mella

Arco iris sobre la PadiornaArco iris sobre la Padiorna.

Al avanzar la tarde, ya de regreso de Collado Jermoso, el tiempo empeoró; pero la montaña aún nos deparó alguna agradable sorpresa.

Distancia (ida y vuelta, desde Jermoso) 3,5 kilómetros
Ascensión acumulada 560 metros


Mapa de la ruta Track
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