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Peña Cigal

Al sur de la Liébana, entre Vendejo y Caloca, se alza esta espectacular montaña, un desafiante olistolito calcáreo cuya traza, dependiendo desde donde se mire, oscila entre la de un murallón inexpugnable o la de una afilada y vertiginosa aguja. Eso sí, por más vueltas que demos a su alrededor no encontraremos, en su vertical arquitectura, ninguna vía que pudiéramos calificar como fácil para alcanzar su aireada cima.

Peña Cigal desde el chozo PiedrasCaloca y cara sur de Peña Cigal. Fotografía tomada desde el chozo Piedras.

Desde siempre, su asombrosa silueta llamó nuestra atención cuando por la carretera del puerto de Piedrasluengas bajábamos hacia Potes. Sin embargo, pese a la espectacularidad de su estampa, poca literatura hemos encontrado sobre la ascensión a su cima.

Peña Cigal desde Alto VelascoDesde Alto Velasco.

Está claro (nos decíamos desde la comodidad del sofá) que, aunque cada vez hay más gente en la montaña, al final todos vamos siempre a los mismos sitios. Entre los que la miran por encima del hombro por su más bien escasa altitud, y los que siempre prefieren la comodidad de los caminos trillados, no es de extrañar, afirmábamos convencidos, que la peña esté más sola que la una, sobre todo si tenemos en cuenta que las vías de escalada abiertas en su cara sur no llegan, ni de lejos, a la cumbre de la peña.

Vista desde la ladera de Peña LabraVista de Peña Cigal y su entorno desde la ladera de Peña Labra.

El tiempo nos demostraría que, aunque pueda haber algo de verdad en nuestros razonamientos de salón, la soledad de Peña Cigal tiene que ver sobre todo con otro factor más contundente, objetivo y prosaico: su ascensión es difícil y no está exenta de peligro.

Solo conocemos una forma de coronar la montaña, y la conocemos gracias a la magnífica reseña de Javier Urrutia en Mendikat, página a la que es de justicia agradecer desde aquí su encomiable labor.

Peña CigalCara oeste de Peña Cigal. A la derecha, el collado Goya.

La vía discurre por la abismal y sombría cara norte de la peña: una semipared herbosa que salva un desnivel de 150 metros para salir a la airosa cresta cimera, por la que aún hay que recorrer unos 200 metros y ganar 50 metros de altura para alcanzar la cima.

Peña CigalRuta de ascensión en la cara norte de Peña Cigal.

Todo el recorrido es expuesto, con pasos que rondan el II grado. En la cara norte, además de los problemas típicos de esta orientación, la mayor parte del avance se realiza sobre hierba, húmeda por lo general (salvo quizás en pleno verano), lo que contribuye a transmitir una desagradable sensación de inseguridad. Es imprescindible un calzado con buen agarre en este tipo de superficies.

Nosotros no aseguramos la ascensión, aunque recomendamos hacerlo, al menos en los pasos más expuestos. Para descender, hicimos cuatro rápeles con las dos cuerdas de 30 metros que llevábamos.

Peña Cigal desde VendejoVista desde Vendejo de las estribaciones orientales de Peña Cigal.

Desde la parte alta de Vendejo (800 m, 0,3 km), una pista se interna en el bosque, deja a la izquierda los invernales de Dobres, y sale a campo abierto para dar vista a la abrumadora pared septentrional de Peña Cigal.

Dejamos a la derecha la majada del Campo y proseguimos por la pista, que un poco más adelante se divide: un ramal continúa hacia el collado Biojeda para rodear por el norte la peña Camponuera, visible también en el horizonte; el otro dobla al sur (izquierda), traspone el collado Goya, en la base de la pared occidental de Peña Cigal, y se encamina hacia Caloca.

Antes de la bifurcación (1.260 m, 3,9 km), nosotros viramos también a la izquierda, pero no para alcanzar el collado Goya, sino para situarnos en el borde occidental de la cara norte de Peña Cigal.

Cruzamos un pedrero y empezamos a remontar las pinas pendientes herbosas de la montaña hasta alcanzar las paredes de la peña.

Ascensión a Peña CigalAscensión a Peña Cigal.

La ascensión a la cumbre consta de siete tramos:

1. Comenzamos remontando una chorreante rampa de hierba que asciende en diagonal hacia la izquierda. Quizás por tratarse de los primeros pasos de la ascensión propiamente dicha, o por el estado del terreno, la rampa no nos transmite buenas sensaciones. Subimos sin separarnos demasiado de la pared; asiendo, para sujetarnos o traccionar, manojos de la abundante vegetación, y mirando de reojo el vacío que va creciendo a nuestra espalda. Tras superar un pequeño afloramiento de compacta y resbaladiza caliza, vemos un spit con mosquetón que luego utilizaríamos para rapelar. Acto seguido, la rampa finaliza con un paso muy expuesto sobre hierba.

Peña CigalCanal y rampa inicial.

2. La prolongación natural de la rampa es una canal, muy herbosa también, donde la dificultades y la exposición menguan de forma considerable.

3. Al salir de la canal, divisamos, un poco más arriba y casi en nuestra vertical, la canaleta de tercer grado por donde discurre la ruta; pero como el acceso directo a ella resulta muy complicado, hemos de describir un torno para alcanzarla. Efectuamos, pues, una travesía hacia la izquierda en dirección a un tejo y un gendarme bien visibles desde donde nos encontramos.

Ascensión a Peña CigalTravesía a la izquierda.

4. Desde la brecha entre el gendarme y la pared, subimos unos metros por la pendiente de hierba (tramo muy expuesto) y, a continuación, efectuamos una aérea travesía ascendente hacia la derecha. Llegamos así al arranque de la canaleta de tercer grado, donde crece un segundo tejo.

Ascensión a Peña CigalTravesía a la derecha. Delante del montañero crece un árbol desde el que luego rapelaríamos. Un poco más allá, medra el tejo que marca el inicio de la canaleta.

5. En la canaleta de tercer grado se encuentra el paso más técnico de la ruta: una breve trepada sobre roca algo dudosa que exige proceder con calma y atención. La canaleta se encuentra a la izquierda de un promontorio calizo fácilmente localizable incluso desde la distancia. Este tramo se puede rapelar desde un bloque.

Ascensión a Peña CigalCanaleta de tercer grado.

6. Por encima de la canaleta, las pendientes, aunque siguen siendo muy fuertes, resultan más transitables. Nosotros progresamos con cierta tendencia hacia la izquierda.

Ascensión a Peña Cigal

Ascensión a Peña CigalEn las pendientes de salida a la cresta.

7. Ganada la divisoria (1.480 m, 4,4 km), tenemos por delante la cresta oriental de la montaña, algo aérea, pero seca y de buena roca en general. Siguiendo su filo alcanzamos, ya sin muchas complicaciones, la cima de Peña Cigal (1.532 m, 4,6 km).

Ascensión a Peña Cigal

Ascensión a Peña CigalLa luminosa cresta de Peña Cigal contrasta con la sombría y empinadísima cara norte por la que hemos subido.

Para descender, desandamos nuestros pasos hasta la canaleta de tercer grado donde, rodeando un bloque con un cordino, montamos un rápel corto con una cuerda de 30 metros.

Peña CigalIniciando el descenso por la cara norte.

Peña CigalRapelando la canaleta.

El segundo rápel lo hicimos desde el árbol que crece en la travesía hacia la derecha, aquí utilizamos ya las dos cuerdas de 30 metros.

Peña CigalSegundo rápel.

El rápel nos dejó en la travesía a la izquierda, desde donde destrepamos por la canal hasta el spit de la rampa inicial, en el que montamos el tercer rápel.

Peña CigalLos dos últimos rápeles.

Peña CigalCuarto rápel.

Apurando las cuerdas, llegamos a un bloque que lazamos con un cordino para rapelar hasta el suelo.

Vistas desde la cima

Distancia (ida y vuelta) 9,1 kilómetros
Ascensión acumulada 770 metros

Distancia (ida) 4,6 kilómetros
Ascensión acumulada 765 metros

Mapa de la ruta Track
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