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Ascensión a las Torres de Cebolleda y la Aguja de Gua

Ruta complicada a partir de la segunda Torre de Cebolleda, con tramos de escalada (IV), rápeles, destrepes comprometidos, y terreno no siempre evidente, donde elegir bien el itinerario resulta esencial.

Torres de Cebolleda

Desde Pan de Carmen (1.070 m), por el camino perfectamente señalizado que pasa por el pozo del Alemán, vega la Piedra, vega Canraso, la Rondiella y el collado Gamonal, alcanzamos el refugio de Vegarredonda y su fuente (1.510 m, 4,9 km).

Torres de CebolledaEn la Rondiella.

VegarredondaVegarredonda.

Desde aquí, siempre por sendero, tiramos hacia la Llampa Cimera, donde el camino se bifurca (1.810 m, 6,3 km): el ramal de la izquierda se dirige al jou Santo; el de la derecha, por el que proseguimos, rodea el Porru Bolu, cruza el bucólico llano de los Pozos, y, después, describiendo cómodos zigzags, remonta la praderosa cuesta Cebolleda, y gana el alto collado del Mosquil de Cebolleda (2.100 m, 7,8 km).

Torres de CebolledaEn la Llampa Cimera, acercándonos al Porru Bolu.

Torres de CebolledaEl verde recuesto que conduce al Mosquil de Cebolleda.

En el Mosquil, abandonamos la senda para elevarnos por la divisoria que, a nuestra izquierda, baja de las Torres de Cebolleda. La pendiente, herbosa y de buen andar, se transforma más arriba en una cresta muy fácil, aunque de roca algo dudosa, colgada hacia el norte sobre un respetable vacío.

Torrres de CebolledaItinerario seguido desde el Mosquil hasta la canal de la primera Torre de Cebolleda.

Sin dificultades dignas de mención, coronamos la Cumbre de Cebolleda (2.238 m, 8,4 km), señalado promontorio que antecede a las torres homónimas, y nos permite contemplar parte del itinerario que tenemos por delante.

Cumbre de CebolledaCumbre de Cebolleda.

Nos separa de las Torres de Cebolleda un amplio collado, al que sigue una pendiente herbosa que trepa por las estribaciones de las Torres. Subimos por la pendiente hasta que se extingue. Trasponemos entonces una brecha y pasamos a la vertiente sur, donde, tras ascender unos metros, cruzamos la ladera siguiendo una tenue traza de paso.

Torres de CebolledaEn el collado entre la Cumbre y las Torres de Cebolleda.

Nos dirigimos hacia una canal (2.260 m, 8,8 km) bien marcada en la pared occidental de la primera Torre de Cebolleda, por la que, con relativa facilidad (II) nos acercamos a la línea de cumbres. Remontada la canal, tenemos, casi a mano, las dos primeras Torres de Cebolleda, que coronamos tras salvar algún paso de apenas segundo grado.

Torres de CebolledaEn la base de la canal.

Torres de Cebolleda

Torres de CebolledaEn la canal.

Torres de CebolledaSuperada la canal, las dos primeras Torres quedan muy cerca, a nuestra izquierda.

Hasta la segunda Torre, el recorrido realizado ha sido largo pero exento de dificultades; a partir de aquí, el escenario cambia radicalmente. Proseguir hacia la tercera Torre y la Aguja de Gua exige material de escalada (al menos, una cuerda de 60 metros, varias cintas express extensibles y un juego de friends). También es imprescindible manejarse con soltura en terreno de IV grado y contar con información fiable de por dónde discurre el itinerario.

Para empezar, hay que destrepar hasta la brecha que separa la segunda Torre de la tercera. Para ello, bajamos (muy expuesto), dando vista a los terribles desventíos de Cemba Vieya, rodeamos por dentro un bloque separado de la pared, y proseguimos descendiendo hasta la brecha, donde vemos varios cordinos enhebrados en la roca.

La vía continúa por la primera chimenea que tenemos a nuestra derecha, cuyo arranque no está en la misma brecha, sino unos metros más abajo, separado de donde nos encontramos por una rampa pulida y expuesta, colgada sobre los voladeros que miran a fuente Prieta.

Torres de CebolledaLargo de escalada a la tercera Torre.

En la base de la chimenea, una cómoda repisa nos permite montar reunión para afrontar su escalada: unos 25 metros, verticales en su primera mitad (IV/IV+), cuya roca conviene tantear con esmero.

Torres de CebolledaRepisa al pie de la chimenea.

La chimenea nos deja prácticamente en la cumbre de la tercera Cebolleda (2.445 m, 9,5 km).

Proseguimos nuestro avance destrepando unos metros por la cresta oriental de la montaña hasta que unas aéreas placas nos dejan junto a un bloque con una estrecha repisa a la derecha. Desde aquí, salvamos con un rápel la parte más comprometida del descenso.

Torres de CebolledaComenzando a descender de la tercera Torre.

Torres de CebolledaLugar donde montamos el rápel.

Torres de CebolledaRapelando hacia la Aguja de Gua.

A continuación, por terreno ya más sencillo, alcanzamos la horcada sobre la que se yergue nuestro siguiente objetivo: la Aguja de Gua.

Torres de CebolledaLlegando a la horcada de la Aguja de Gua.

Aguja de Gua

Un relajante largo de escalada (III) por la magnífica roca de la cresta occidental de este esbelto monolito nos lleva a su minúscula cumbre (2.400 m, 9,6 km), desde la que el espolón occidental de la Torre de Santa María nos muestra su verdadera faz.

Aguja del GuaEn la compacta caliza de la Aguja de Gua.

La Torre de Santa María desde la Aguja del GuaVista de la Torre de Santa María desde la Aguja de Gua.

Ya solo nos queda descender a la confortable horcada de Santa María, bien visible desde donde nos encontramos.

Aguja de GuaEl descenso de la Aguja de Gua, visto desde la horcada de Santa María.

Como en el caso anterior, comenzamos destrepando. La idea consiste en montar el rápel lo más abajo posible, de forma que, con la única cuerda que llevamos, podamos salvar el tramo más peliagudo del descenso (las placas situadas junto a un característico gendarme). Luego, por terreno carente de dificultad, alcanzamos la horcada (2.346 m, 9,7 km).

Vistas desde la cima

Distancia (ida y vuelta) 18,9 kilómetros
Ascensión acumulada 1.550 metros

Mapa de la ruta Track
El Cornión
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