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Ascensión a la Torre del Carnizoso

La ascensión a la Torre del Carnizoso por su contrafuerte noroeste puede parecer laberíntica, y, de hecho, lo es una vez inmersos en la montaña; pero, vista desde la distancia, la idea general es bastante simple, y tiene como ineludible referencia el inexpugnable y destacado torreón que luce el contrafuerte en su parte superior.

Torre del Carnizoso

Empezaremos por aproximarnos al torreón aprovechando las sencillas gradas y chimeneas del borde derecho de la cara norte de la montaña; luego, siempre por la mencionada vertiente, deberemos rodear el torreón por su base para alcanzar un sistema de breves chimeneas que nos conducirá a la terraza anaranjada situada en la brecha que separa el torreón de la cima; por último, superando los pasos más técnicos de la ascensión, ganaremos la característica terraza cimera y la cumbre.

Las altitudes que figuran en el texto son las que marcaba nuestro GPS, y deben tomarse, al igual que la ruta dibujada en el mapa, como simples aproximaciones. Hemos preferido no incluir el track porque su utilidad en este tipo de terrenos es más que discutible.


El itinerario consiste en una trepada mantenida de segundo grado, con dos tramos clave que rondan el tercer grado, cortos pero muy expuestos, sobre todo, en el descenso. En función de las circunstancias y aunque nosotros no lo hicimos, puede resultar aconsejable asegurar ambos tramos. También, conviene rapelarlos; nosotros montamos dos rápeles con una cuerda de 60 metros.

Torre del Carnizoso desde la Morra del Carnizoso

Itinerario aproximado. Las flechas naranjas representan los dos rápeles efectuados en los dos pasos claves. Fotografía tomada desde la Morra del Carnizoso.

La vía, que salva un desnivel de 270 metros, presenta una roca aceptable; si bien en las terrazas y las chimeneas se acumula mucha piedra suelta. En agosto de 2020, se encontraba bien señalizada con hitos.

Desde el collado de la Celada, tenemos dos posibilidades para situarnos en el contrafuerte noroeste de la Torre del Carnizoso, y comenzar la ascensión a la cumbre (nosotros venimos del sur, y hemos de pasar por el collado de la Celada; si la aproximación se hace desde la vega de Urriellu o el jou del Carnizoso, no es necesario subir hasta el collado).

Una de ellas consiste en utilizar la vira que arranca unos 30 metros por debajo del collado; la otra requiere perder unos 40 metros más para enlazar, desde el principio, con la que podríamos considerar la vía normal. Ambas opciones se unen por encima de la primera terraza.

Torre del Carnizoso

Del collado de la Celada al inicio de la vía.

El atajo que supone la opción de la vira no compensa, en nuestra opinión, su mayor dificultad y exposición: no resulta sencillo ni el acceso a la vira ni superar los primeros metros del contrafuerte, donde pueden llegar a plantearse algunas dudas, dificultades especialmente notables a la hora del descenso.

Decidimos, por tanto, perder los 70 metros que, desde el collado de la Celada (2230 m), nos separan del arranque de la vía normal (2160 m).

Una vez en el contrafuerte, lo primero que encontramos es una placa de sólida roca que negociamos por el canalizo herboso de su lateral derecho.

Ascensión a la Torre del Carnizoso

Placa inicial.

La placa desemboca en un resalte que nos obliga a esquivarlo por la izquierda. El rodeo es fácil, pero incluye un tramo expuesto de roca dudosa colgado sobre el jou del Carnizoso.

Ascensión a la Torre del Carnizoso

Rodeando el resalte.

Ascensión a la Torre del Carnizoso

Sencillo repecho abismado sobre el jou del Carnizoso.

Completa el rodeo del resalte, una corta chimenea que da acceso a la primera terraza (2190 m): una cómoda rampa que recorremos hacia la izquierda en toda su extensión para dar con el escalón que conduce a las gradas superiores.

Ascensión a la Torre del Carnizoso

Primera terraza.

El escalón consiste en una fisura rematada por un paso largo con presas buenas pero contadas. Especialmente útil para superarlo es un agarre en pinza para la mano derecha. Se puede rapelar en el descenso, aunque nosotros no lo hicimos.

Ascensión a la Torre del Carnizoso

Salida de la primera terraza.

Rebasado el paso, tenemos a la vista la amplia cara norte de la montaña, por la que debemos navegar buscando las zonas que ofrecen una resistencia menor. Para ello, ascendemos hacia la derecha por fáciles gradas hasta dar con una chimenea. La remontamos evitando en lo posible por los bordes su fondo de rocalla. Gradas y chimenea conforman un tramo largo de la subida, sencillo pero donde se debe mantener la concentración.

Ascensión a la Torre del Carnizoso

Ascendiendo por el borde derecho de la canal-chimenea.

Salimos, de esta forma, a una brecha situada en la línea de cumbres, a la derecha del torreón (2280 m).

Procedemos ahora, como dijimos al principio, a rodear el torreón por su base. Una travesía hacia la izquierda, siempre por la cara norte de la montaña, nos lleva a un sistema de chimeneas que desemboca en la terraza anaranjada (2330 m). Antes de esta terraza, hemos de descartar otra situada a un nivel inferior, es decir, debemos ascender por las chimeneas hasta que no quede ninguna transitable.

Ascensión a la Torre del Carnizoso

En la base del torreón, a punto de empezar a remontar las chimeneas que llevan a la terraza anaranjada.

Ascensión a la Torre del Carnizoso

Chimeneas de acceso a la terraza anaranjada.

La terraza se encuentra justo por debajo de la brecha izquierda del torreón, esto es, la brecha que forma con la cumbre.

Salvamos los resaltes que se alzan sobre la terraza rodeándolos por la izquierda: tras recorrer unos metros por una repisa, alcanzamos una canaleta por donde es factible ascender. Trepamos por ella, ahora con tendencia a la derecha, hacia la buena referencia de una sólida roca que sobresale de la pared. Aquí se encuentra el paso más comprometido y expuesto de la vía, un paso que cuenta con buenos agarres, aunque algo bajos.

Ascensión a la Torre del Carnizoso

Negociando por la izquierda la muralla de la terraza anaranjada.

Ascensión a la Torre del Carnizoso

Paso clave.

A continuación, pasamos sucesivamente al lado de dos bloques, escasamente separados, desde los que es factible montar sendos rápeles. Nosotros lo haríamos desde el más bajo, que resultó algo incómodo para preparar e iniciar la maniobra.

Rebasado el bloque más alto, una subida en diagonal por una estrecha vira nos deja en una especie de hombro situado en la línea de cumbres. Desde aquí, afrontamos el segundo paso clave del itinerario y su última dificultad técnica: una pina placa de roca excelente que remontamos por su fisura de la izquierda.

Ascensión a la Torre del Carnizoso

Último paso de dificultad: placa que remontamos por la menos evidente, pero más sencilla, fisura de la izquierda.

Accedemos, así, a la cómoda terraza cimera (2400 m), desde donde dos clavijas permiten rapelar hasta el hombro, como luego haríamos.

Ascensión a la Torre del Carnizoso

Terraza cimera.

Tras recorrer la terraza, una sencilla y aérea trepada conduce a la cima de la Torre del Carnizoso (2429 m), formada por dos cotas de similar altitud, unidas por una cresta corta y afilada.

El descenso lo efectuamos por el mismo itinerario, si bien rapelando los dos tramos claves. El primer rápel, desde las dos clavijas de la terraza cimera, requiere una cuerda de 60 metros para alcanzar el hombro de la línea de cumbres.

Ascensión a la Torre del Carnizoso

Primer rápel.

Ascensión a la Torre del Carnizoso

Segundo rápel.

El segundo rápel, desde un bloque lazado, es bastante más corto, pero téngase en cuenta que nosotros lo realizamos desde el bloque inferior, más incómodo y expuesto.

Además de las citadas, a lo largo del itinerario descrito existen diversas posibilidades para rapelar.

Vistas desde la cima

Desde el collado de la Celada  
Distancia (ida) 1 kilómetro
Ascensión acumulada 290 metros

Mapa de la ruta
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