Picos de Europa Otras montañas Fauna Flora Gea

Vallines (de Llánaves a Portilla de la Reina)

Al suroeste del Coriscao se alza Vallines, la gran mole rocosa que lanza hacia el curso del Naranco el poderoso ramal en el que el río horada la Hoz de Llánaves. La proximidad de esta montaña al gigante que mira a la Liébana y su menor altitud la han relegado un tanto al olvido.

Vista desde Orpiñas de las cumbres de Vallines y su largo contrafuerte suroeste, por donde discurre el itinerario de descenso.

VallinesFotografía tomada desde la cumbre del Pico de la Calar. En la parte inferior de la imagen, el caserío de Llánaves y el desfiladero de la Hoz. Sobre ellos se elevan los picos Vallines y Coriscao. En el horizonte, el despliegue cimero de los Urrieles. El valle del centro de la foto es el del arroyo Culebrejas, por donde ascenderemos a la cumbre del Vallines.

Así, mientras el Coriscao recibe multitud de visitas, procedentes casi todas del contiguo puerto de San Glorio, Vallines permanece sumido en la soledad. Un atractivo adicional que se suma a los tesoros escondidos en los entresijos de sus peñas verdosas, como el fragor de los arroyos que se despeñan de sus circos glaciares o los reflejos azules del Butrero, el lago impoluto que espejea cerca de la cumbre.

VallinesLos Urrieles asomando detrás de Vallines.

Hace frío en las calles de Llánaves (1.390 m) en esta mañana de cielo raso. El sol no ha remontado aún la muralla de Orpiñas, y una sombra de hielo se extiende alrededor de mí. Aunque voy bien abrigado el frío es cada vez más intenso. Entelerido, aprieto el paso sorteando los charcos, duros como el cemento, esparcidos por la pista que marcha paralela a la carretera por el valle Estébano.

VallinesVallines desde la Gabanceda.

Por fortuna, en Culebrejas (1.430 m, 0,9 km) se hace la luz, y la carama retrocede ante el empuje del sol rutilante que inunda el valle. Con más optimismo, continúo por la pista mientras mis manos, amoratadas y doloridas, recuperan poco a poco el calor de la vida.

VallinesVallines visto desde la cuerda del Coriscao.

Llego así a la majada de los Cantos (1.560 m), desde donde un sendero asciende hasta otra pista (1.650 m, 3,5 km) que rodea el valle por arriba y enseguida se bifurca. Sigo por el ramal de la derecha durante unos cuatrocientos metros, hasta el punto donde confluye con el Culebrejas (1.720 m, 3,9 km). Continúo subiendo, ya sin sendero definido, al lado del arroyo hasta que las condiciones del terreno me permiten virar al suroeste (1.810 m, 4,2 km).

VallinesVallines desde el Coriscao.

Estoy en la cara norte de Vallines, un lugar donde la nieve alcanza grandes espesores. El avance hasta el pozo Butrero es lento y penoso. El lago, completamente helado, descansa en una repisa a 1.940 metros de altitud (4,9 km). Hasta él descienden las recias pendientes cimeras de Vallines. En ellas, disimulada entre sus cantos rodados, me aguarda una desagradable sorpresa en la forma de hielo duro y transparente.

Pozo ButreroEl pozo Butrero y el Coriscao.

Pozo ButreroEl pozo Butrero.

Coriscao y ButreroEl Coriscao desde la cumbre de Vallines. La pista que zigzaguea en la ladera viene de Llánaves, y llega, como se aprecia en la imagen, a la Cardosa, el collado que se abre al suroeste del Coriscao, a una altitud de 1.900 metros. El cordal del fondo es el de Peña Sagra. En la esquina inferior derecha de la foto, se ve el pozo Butrero.

Muy despacio, buscando con calma apoyos seguros, asciendo por la umbría de la montaña hasta su luminosa y segura loma cumbrera, al final de la cual se yergue la cima (2.153 m, 6 km).

Peña PrietaPeña Prieta vista desde Vallines.

CuartasEl Cuartas y la depresión donde reposan las lagunas de los Hoyos de Vargas.

GabancedaLa Gabanceda y Jario.

Peñas CifuentesLas Peñas Cifuentes.

LlambriónEl cordal del Llambrión.

Peña ViejaPeña Vieja.

Desde la cumbre contemplo los dos circos más occidentales formados por el Vallines y su duro cresterío. Terreno muy abrupto, tanto el que vierte al Naranco, donde pequeños aludes se han desprendido de la línea de cumbres, como el que lo hace al Luriana, donde el acerado espolón de conglomerados aparece rematado por un llamativo torreón calizo.

LurianaLuriana.

Por la delgada línea de la divisoria de aguas discurre la ruta hacia Portilla de la Reina. Habrá que extremar la precaución, pues la nieve cubre gran parte del suelo.

VallinesEl collado cimero de Vallines.

Bajo de la cumbre por la ladera oeste, dando vista al valle del Naranco. El corto descenso finaliza en un estrecho canalizo que me deja en un alto collado (2.085 m, 6,3 km), entre las dos cimas de Vallines. De la más occidental (unos metros más baja que la principal), aún me separa una empinada pendiente herbosa esmaltada de neveros. Ganada esta cumbre (2.142 m, 6,5 km), las dificultades se atenúan, aunque todavía debo salvar un segundo collado para alcanzar el último vértice del imponente circo que vuelca hacia el sureste (2.134 m, 6,6 km).

RebecoEl rebeco frecuenta las solitarias laderas de Vallines.

Desde este punto, voy descendiendo poco a poco hacia un saliente rocoso que paso por debajo. Al llegar a él observo un collado más amplio que los anteriores y mucho más fácil de andar. Me encamino hacia el promontorio que lo remata al otro lado (2.051 m, 7,1 km).

A mi derecha, el arroyo de Vallines de Abajo se precipita por la ladera; a mi izquierda el valle Estremero se pierde en las honduras de la peña. Valles por doquier, a un lado y a otro de la línea de cumbres, explican, tal vez, el origen del nombre de la montaña.

Una vez en el cuarto vértice, contemplo a lo lejos la terrosa planicie del puerto de San Glorio, donde nunca faltan los coches los días, como hoy, de buen tiempo; a su izquierda se adivina el collado de Llesba, según Lueje, «la gran terraza que, para mirar la alta montaña, tienen a la mano los que practican el montañismo en automóvil».

VallinesDurante el descenso, el paisaje resulta de gran interés.

A mis pies, la larga y ondulada loma se proyecta hacia el suroeste con su redondeada arista orlada de neveros.

Más abajo se divisa ya la singular peña caliza de Tejedo, una peña que, vista desde Orpiñas, dibuja en la ladera un ángulo que asemeja una punta de flecha. Hacia ella me dirijo, diciéndole adiós a los dos mil metros por terreno fácil donde medra el brezo.

hoz de llanavesLa Hoz de Llánaves desde la loma suroeste del Pico Vallines.

Desciendo hacia la lejana confluencia del Naranco y el Puerma, ríos que zigzaguean por sus respectivos valles muchos metros más abajo todavía. Me detengo de vez en cuando para contemplar el paisaje, pues desde estas pendientes se disfruta de una de las mejores panorámicas de la Hoz de Llánaves y su entorno.

Campo TejedoCampo Tejedo.

Cuando alcanzo la peña de Tejedo (1.627 m, 8,9 km), abandono la loma para dirigir mis pasos a Campo Tejedo, las bucólicas praderas que se ven hacia el oeste, apenas doscientos metros más abajo, en el límite inferior de un bosque que casi asciende hasta el collado donde me encuentro.

ciervoEl ciervo abunda en Campo Tejedo.

La carretera está a tiro de piedra y se puede acceder a ella por una confortable pista. Sólo que la perspectiva de andar por la calzada varios kilómetros no me atrae en absoluto. Así que me encamino hacia la izquierda de la pradera y tiro por el sendero que, a media ladera, se abre paso hasta el puente de Pades, tendido sobre el Puerma en la salida de Portilla hacia Pandetrave.

Distancia (total) 12 kilómetros
Ascensión acumulada 900 metros

Mapa de la ruta Track
site stats