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Torre Ciega: descifrando los enigmas del laberinto

Uno. La idea

Vista desde Valdeón, la Torre Ciega luce una espectacular pared vertical cuya cresta cimera decae abruptamente sobre el horcado de Pambuches.

Torre CiegaParedes meridionales de la Torre Ciega. A la derecha, el horcado de Pambuches.

Creo recordar que alguna vía de escalada discurre por esta vertiente. Pero basta una simple mirada para comprender que esa pared no es apta para el común de los mortales.

En consecuencia, si queremos alcanzar la cima, deberemos encaminarnos a la vertiente opuesta, la norte. Bien es verdad que allí, en la cara que no se ve desde Valdeón, las dificultades, aunque disminuyen sustancialmente, no desaparecen, circunstancia a la que habrá que añadir la previsible mala calidad de la roca orientada al norte.

Torre CiegaVertiente septentrional de la Torre Ciega. Fotografía tomada desde Peña Blanca.

Veamos sucintamente qué posibilidades nos ofrece la compleja arquitectura de la cara norte de la montaña.

En esa cara, destaca una profunda y estrecha canal que arranca de los pedreros de la base y acaba en la cresta cimera, separando la cumbre principal de la antecima oriental. Esta canal parece intransitable una vez que los escarpes reemplazan al pedrero, es decir, en la mayor parte de su recorrido.

Al oeste de la canal, los paredones se yerguen infranqueables, ganando altura y verticalidad a medida que se acercan a la Torre Ita. Descartamos, pues, esa parte de la montaña.

Al este de la canal, una fisura horizontal corre por toda la ladera noreste de la torre. La fisura parece que se puede alcanzar con facilidad si se gana altura suficiente por los pedreros que ascienden hacia donde confluye con la canal principal. Ahora bien, sobre ella se eleva un continuo resalte casi vertical, no tan imponente como los del otro lado de la canal, pero también considerable.

Este resalte (llamémoslo zócalo noreste) ofrece, a priori, un par de puntos débiles por los que se podría trepar. La idea nos seduce, pues, superado el zócalo, la ladera (al menos en apariencia) se tumba lo suficiente como para facilitar la progresión.

Dos. El error

Animados por algunas referencias bibliográficas, decidimos sopesar esta última posibilidad de ascensión, que, de ser viable, podría llevarnos a la cumbre sin necesidad de escalar.

Por encima de la fisura, los primeros metros son de roca sólida y excelente, pero enseguida el panorama cambia de forma radical. Nos encontramos en medio de una pared que se cae a pedazos. Aunque la verticalidad del terreno exige traccionar con firmeza de los agarres, nos resulta imposible hacerlo con un mínimo de seguridad dada la malísima calidad de la roca.

Torre CiegaEl zócalo noreste de la Torre Ciega: un tramo casi vertical de roca descompuesta. Fotografía tomada desde la Torre de Arestas oriental.

Superamos el zócalo y, por terreno más sencillo pero inicialmente muy descompuesto también, llegamos a la cumbre guiados por una línea de hitos que encontramos hacia la mitad de la ladera. No damos más información sobre este itinerario porque tratar de ascender por ahí nos parece excesivamente peligroso y totalmente desaconsejable.

Algo hemos aprendido de nuestro error: la montaña nos ha enseñado que debemos evitar su zócalo noreste si queremos encontrar un itinerario razonable para coronarla.

Tres. El descenso

Para descender, seguimos los hitos que nos guiaron en la parte final del ascenso. Bajamos al horcado entre las dos cimas, y, luego, continuamos destrepando cerca siempre de la canal principal (II). Merece la pena señalar que, aunque la roca exige atención, aquí su calidad es mucho mejor que en el tramo inicial del ascenso.

Torre CiegaIniciando el descenso.

A unos 2.145 metros de altitud, los hitos abandonan la ladera por la que venimos bajando y nos invitan a adentrarnos en el lateral de la canal.

Torre CiegaItinerario de descenso. Téngase en cuenta que el primer rápel discurre por la canal secundaria, no visible desde donde se ha tomado la fotografía.

Nos asomamos y, algo más abajo, vemos una canal secundaria presidida por un bloque enlazado con unos cordinos.

Torre ciegaEl primer anclaje de rápel.

Torre CiegaUbicación del primer anclaje. Fotografía tomada desde la cabecera de la canal principal.

Destrepamos con cuidado hasta el comienzo de la canal secundaria (II+), donde montamos un rápel en el bloque.

Torre CiegaComenzando a rapelar por la pequeña canal secundaria.

Este primer rápel, muy corto, salva un resalte de la canal (III-) y nos permite acceder a un puente de roca, enhebrado también con cintas y cordinos, pero cuya solidez deja mucho que desear.

Torre CiegaEl segundo anclaje de rápel: un puente de roca con demasiadas fisuras.

Por debajo del puente de roca, una rampa con mucha piedra suelta desemboca en los cortados de la canal principal.

Limpiamos el terreno y, algo intranquilos, rapelamos desde el puente de roca.

Torre CiegaIniciando el último rápel.

Al llegar al borde de la rampa, vemos otro anclaje, más sólido, en apariencia, que el anterior. No lo usamos porque la cuerda de 60 metros que llevamos llega al fondo de la canal principal.

Torre CiegaEl tercer anclaje.

Los rápeles nos depositan en un pino pedrero por el que podemos seguir andando hasta el horcado de Pambuches. Pero antes de hacerlo, nos detenemos unos instantes para analizar la zona.

Torre CiegaEl último rápel.

Ligeramente a nuestra derecha, un muro vertical de unos cuatro metros obstruye la canal. A la izquierda del muro tenemos un resalte de unos diez metros, que es por donde hemos rapelado. En la roca del resalte, de buena calidad, vemos dibujada una fisura que parece escalable. Acordamos volver con el material apropiado para intentar subir por donde hemos bajado.

Torre CiegaDetalle del tramo más técnico del descenso.

Con el convencimiento de que la escalada es necesaria para coronar la Torre Ciega sin correr riesgos inasumibles, reanudamos el descenso. Pero, apenas bajados unos metros por el pedrero, divisamos a nuestra derecha una zona donde el muro de la canal parece practicable, al menos hasta donde se ve, que, ciertamente, es muy poco.

¿Se podrá conectar por ahí con el itinerario de descenso sin necesidad de escalar? El cansancio (sobre todo mental) que arrastramos nos impide explorar esa posibilidad. Regresaremos en cuanto podamos para intentar despejar tantas incógnitas.

Cuatro. El camino

Salimos de Posada de Valdeón hacia el horcado de Pambuches (si precisa más información sobre este itinerario, vea la ruta al horcado de Pambuches).

Una vez en el horcado, descendemos unos metros hacia la izquierda y retomamos el ascenso pegados a los resaltes de la Torre Ciega. Aprovechando las huellas de paso dibujadas en el pedrero que tenemos a nuestra derecha, lo cruzamos para continuar subiendo por terreno más estable.

Ganada la suficiente altura, volvemos a cruzar el pedrero y nos adentramos en la canal septentrional de la Torre, que, en su primer tramo, es una simple pendiente de tierra y piedras por cuyo borde derecho se progresa mejor.

A unos 2.110 metros de altitud, un poco antes de alcanzar el muro que tapona la canal, vemos a nuestra izquierda la zona por donde se puede trepar. Se trata de una rampa cuyo paso más difícil (II+) se encuentra al principio. Este paso se puede esquivar por la rampa situada ligeramente más arriba (en color amarillo en la foto siguiente).

Torre ciegaAcceso a la terraza desde la canal principal.

La rampa nos deja algo por encima de una terraza herbosa que corre por encima del muro vertical sobre el que se apoya la montaña.

Hemos de bajar unos metros (seis o siete) para alcanzar la terraza. En este corto descenso, algo expuesto, la calidad de la roca nos obliga a extremar las precauciones.

Torre CiegaItinerario seguido hasta el collado entre las dos cumbres.

La terraza, cuyos primeros metros se andan bien, desemboca en un fisura de hierba. La idea es cruzar la fisura (no subir por ella) para alcanzar la amplia ladera noreste de la torre por encima de su zócalo vertical.

El problema reside en que la exposición nos parece excesiva, tanto en la salida de la terraza como en la travesía de la fisura.

No hay ningún paso difícil, pero hemos de transitar por el borde mismo del abismo, y la roca nos inspira muy poca confianza.

Montamos una reunión con una clavija, un tricam del 0,5 y un alien amarillo. Asegurados, realizamos la travesía (unos 25 metros). La zona más expuesta se encuentra al principio; por suerte se trata de un paso corto sobre roca sólida. La calidad empeora en la travesía de la fisura (bastante ancha en su tramo inferior), pero yendo con atención se encuentran agarres y apoyos fiables (posteriormente, hemos repetido la ruta sin asegurar este paso).

Ya en la pendiente, montamos otra reunión con dos fisureros medianos para asegurar al segundo.

Torre CiegaLa pendiente de la ladera noreste es muy fuerte hasta llegar al desvío de los rápeles.

Seguimos estando a unos 2.110 metros de altitud y, efectivamente, hemos salido a la ladera noreste por encima de su tramo más difícil y peligroso. Continuamos desencordados, sin alejarnos de la canal principal. Aunque la roca no es mala, el patio y la fuerte pendiente exigen la máxima concentración.

Llega un momento en que tanto la pendiente como la exposición se acentúan de forma notable. Nos desviamos entonces a la derecha para entrar en la fisura, que en su parte más alta es una apacible pendiente herbosa. Estamos ya junto al bloque del primer rápel.

Torre CiegaDetalle del tramo transitable de la fisura.

El resto del itinerario ya lo conocemos. Remontamos la pared (II+) y descendemos ligeramente para volver a la pendiente noreste, uno de cuyos tramos más empinados hemos esquivado con el rodeo que acabamos de dar.

Comenzamos a ver los hitos que nos guiaron la primera vez. A partir de aquí (2.145 m), el terreno es mucho más fácil, algunos tramos los hacemos andando, y otros los superamos con sencillas trepadas.

Torre CiegaDespués del desvío de los rápeles las dificultades disminuyen. En uno de los tramos más fáciles de la ascensión, con Peña Santa como telón de fondo.

Torre CiegaLlegando a la horcada cimera.

Sin necesidad de salvar dificultades reseñables, alcanzamos la horcada entre las dos cimas de la montaña (2.220 m), es decir, la cabecera de la canal septentrional. Pasamos al otro lado, y, tras una corta travesía hacia poniente, trepamos directamente (II), dejando una profunda sima a nuestra derecha, hasta coronar la compleja y laboriosa cima de la Torre Ciega (2.261 m).

Este último tramo también es posible realizarlo dando un ligero rodeo por el otro lado de la sima. Yendo por aquí, la pendiente es menos empinada; y el recorrido, algo más fácil. Solo encontraremos un paso algo expuesto en el acceso a la cresta cimera.

Torre CiegaLa ruta de ascenso vista desde la Torre Parda.

Torre CiegaEn la cumbre.

Vistas desde la cima:

BermejaLos hoyos Llorosos y la Bermeja. A la derecha, la Torre Ita.

torre ciegaLas Torres de Arestas y los Urrieles.

Peña SantaLa Torre Parda y Peña Santa.

Torre CiegaEl valle de Valdeón.

El descenso lo hacemos tal y como se indica en el apartado tres, pero, una vez en la canal secundaria, en lugar de rapelar, destrepamos hasta el último anclaje, desde donde nos descolgamos hasta la base de la montaña.

Nota para escaladores

Ascender siguiendo la línea de rápeles, solo requiere escalar la fisura del muro inicial. Cogiéndola por la derecha y lo más arriba posible son algo menos de 10 metros de buena roca (IV+).

Torre CiegaLa fisura del primer largo.

Desde la reunión, una breve trepada nos pone en la rampa de la canal, que se hace andando hasta el resalte (III-) del primer rápel.

Cinco. Lo fundamental

La Torre Ciega es una montaña complicada, con pasos aéreos, problemas de orientación y zonas donde la calidad de la roca es pésima.

Aunque no podemos descartar la existencia de alguna vía de ascensión más segura o menos complicada, el itinerario descrito alcanza la cima de forma razonable y sin necesidad de escalar. No obstante, se trata de una ruta expuesta y compleja que exige mucha atención y estar habituado al vacío. Salirse de ese itinerario (sobre todo en la mitad inferior de la montaña), puede acrecentar las dificultades hasta límites inadmisibles.

El destrepe de la mitad inferior de la torre siguiendo el itinerario de ascenso resulta demasiado expuesto. Es preferible, en nuestra opinión, rapelar por la canal secundaria, tal y como se describe en el apartado tres, aunque saltándose el segundo anclaje, cosa que requiere destrepar hasta el último o utilizar una cuerda de 60 metros.

Distancia (solo ida) 5,6 kilómetros
Ascensión acumulada 1.375 metros

Mapa de la ruta Track
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