Picos de Europa Otras montañas Fauna Flora Gea

Circuito alrededor del conjunto de las Peñas Cifuentes

Combinando los circuitos alrededor del cordal del Friero y de Peña Remoña, e introduciendo alguna variante, es posible realizar una larga excursión (más de 25 kilómetros y unos 1.800 metros de ascensión acumulada) en torno al conjunto de las Peñas Cifuentes.

La ruta comienza en Cordiñanes, localidad a la que regresaremos desde Fuente Dé.

Para el trayecto entre Cordiñanes y el collado de la Padierna, véase el circuito alrededor del cordal del Friero.

Desde el collado de la Padierna se enlaza, en la vega de Liordes, con la ruta alrededor del cordal de Remoña. Véase este circuito para obtener una descripción del trayecto entre la vega de Liordes y el Cabén de Remoña.

CampodavesCampodaves.

Desde el Cabén bajaremos directamente a Cordiñanes por la Sopeña de Cifuentes, cerrando el circuito y evitando el tramo de carretera entre Prada y Cordiñanes. De esta forma, la excursión se acorta en 2,7 kilómetros; si bien, como contrapartida, en algunos puntos del trayecto la orientación puede ser problemática. Veamos con un poco de detalle esta parte de la ruta.

Un sendero casi horizontal de algo menos de tres kilómetros enlaza el Cabén de Remoña (1.779 m) con la majada Cimera de Chavida (1.700 m), pasando junto a varias de las numerosas fuentes que manan en la Sopeña de Cifuentes. Este camino constituye una vía alternativa a la senda del Mercadillo para descender desde el Cabén a los pueblos de Valdeón.

Desde el Cabén, subimos unos metros por el camino de Liordes, enseguida, justo en el lugar donde el pastizal da paso a las escobas y los enebros, una franja de tierra asciende a la izquierda. Parece un simple efecto de la erosión, pero, subiendo por ella, enseguida aparece un sendero. La senda se eleva unos metros para salvar una pina valleja, y, luego, comienza a llanear.

majada salinasLa majada de Salinas.

Después de pasar cerca del borde inferior de una pradera adornada con unos curiosos tolmos de conglomerado, atraviesa, algo difuminada, un somero escobal y vadea un riatillo. Al otro lado del regato se bifurca. El camino más bajo sale entre tojos a unos buenos prados donde desaparece. Es la majada de Salinas, enclavada entre dos perfectas morrenas glaciares. En la vaguada brota un manantial, siguiendo su curso la senda, bien marcada, reaparece enseguida.

Como a un cuarto de kilómetro, el camino atraviesa un nuevo prado, dejando a la izquierda otro manantial; y, unos cuatrocientos metros más allá, llega a Cigüentes, frescos pastizales donde se cría un buen puñado de fuentes y arroyuelos.

Para retomar el mejor camino, desde el más occidental venero de Cigüentes se sigue la vena de agua hasta un primer rellano y se tira por el sendero de la derecha. Apenas trescientos metros más allá se alcanza la fuente del Campo de la Liebre (el Campo de la Liebre es una pequeña sillada con grandes rocas situada un poco por encima de la fuente).

Bajo la atenta mirada de la canal de Chavida y el Peñón Chico, y con una buena panorámica de la cordillera, la senda, de muy descansado trazado, salva los setecientos metros que restan para salir a la majada Cimera de Chavida.

Para el resto del camino, valga decir, como criterio general, que la ruta nunca se separa demasiado de los paredones rocosos, y que la Torre de la Bermeja suministra una buena referencia, pues, salvo en la parte final, hay que caminar en su dirección.

Desde la fuente de Chavida (1.700 m) descendemos hacia poniente por terreno suave, dejándonos guiar por la Bermeja. No hay que andar mucho para divisar, bastante más abajo, el boscoso montículo de la Mata de Prada, con el caserío de Posada a la derecha, y el de Prada a la izquierda.

majada bajeraLa majada Bajera de Chavida.

Caminando como si fuéramos hacia la Mata, alcanzamos enseguida un pequeño rellano con los vestigios de unos cercados de piedras (1.640 m), se trata de la majada Bajera de Chavida.

En lugar de tirar a la izquierda, por donde bajaríamos sin problemas a Torones, cruzamos el rellano y nos ponemos en el borde de la canal de la Piedra, que aquí ha perdido ya fragosidad. La atravesamos horizontalmente y continuamos, siempre con la referencia de la Bermeja, por terreno sencillo donde medran la gayuba y el brezo. Estamos en la parte más alta de la llamada Cuesta Robequera (1.600 m).

Cuando la pendiente se acentúa, aparece un profundo surco que desemboca en la verde sillada de los Omijorcos. Aunque se puede bajar por cualquier lado, optamos por la morrena de la izquierda, que es en realidad el borde septentrional de la Cuesta Robequera.

En los Omijorcos, nos entretenemos en la fuente (1.425 m), contemplando con calma Corijales, al que, si se quiere, se puede bajar bien por la loma de la izquierda. El itinerario a Cordiñanes, sin embargo, prosigue por la vaguada de la derecha.

Por ella descendemos hasta dar con un buen sendero transversal (1.330 m) por el que tiramos hacia el norte (derecha) cruzando pequeñas praderas escalonadas. Dejada atrás la mayor, que conserva restos de una majada junto a una gran roca, el camino se orienta de nuevo a poniente, hacia la Bermeja.

Enseguida se deja ver muy cerca, a la izquierda y más o menos a nuestra altura, la caseta de Combiján. No es preciso acercarse a ella para alcanzar la fuente que brota en un ameno pradejón, cincuenta metros más abajo (1.220 m).

CombijánLa fuente de Combiján.

A partir de aquí, nos olvidamos ya de la referencia de la Bermeja. Descendiendo entre tojos y piornos hacia el noroeste, y, dejando entremedias una pequeña pradera, salimos a un verde colladín hasta el que llegan algunos árboles (1.120 m).

Hacia el norte, como a unos cuatrocientos metros a vista de pájaro, más o menos en la vertical de la Peña Porracho, y separado de donde nos encontramos por una valleja tupida de avellanos, se yergue un peñasco, remate final de una loma que desciende algo separada de las paredes calizas.

Por debajo del peñasco, el terreno se torna caótico debido a la abundancia de bloques rocosos desprendidos. La idea es rodearlo para, una vez en su base, bajar directamente a Cordiñanes.

Desde el collado descendemos poco a poco hacia la derecha (noreste) hasta localizar un senderillo que cruza el bosque por su parte alta sin perder apenas altura. Descartando las trochas que se desgajan a izquierda y derecha, salimos a la ladera desarbolada de la otra vertiente de la valleja.

La senda dobla al noroeste, pasa por la parte alta del peñasco (1.100 m) y baja a una pequeña pradera, donde parece perderse (1.075 m).

Bordeamos la pradera por la izquierda, donde se levanta un pequeño muro de calizas negras. A la derecha del muro, la senda, ahora muy difuminada, reemprende el descenso, describiendo una curva para evitar el terreno más intransitable.

Superada una fuente y tras dura pelea con algunas zarzas, regresamos al bosque (1.005 m), pero por poco tiempo, pues la trocha sale rápidamente a terreno abierto, más fácil que el anterior, y serpenteando entre las rocas nos deja pronto en Cordiñanes (870 m).

Mapa de la ruta Track (Wikiloc)
site stats