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Prado Rey (bosque de Hormas)

El bosque de Hormas se extiende por gran parte de la vertiente meridional de la sierra del mismo nombre en el término municipal de Riaño, pero no es ésta su único elemento configurador.

Bosque de HormasEl bosque de Hormas desde la cima del Yordas.

El relieve del bosque está constituido, además, por un cúmulo de sistemas montañosos de menor altitud, levantados entre la Sierra y el pantano: Sarralengua, la Roada, Ridéscaro, Cueto Rey, etc. Entre ellos se suceden praderas, valles y vegas de mayor o menor extensión: la Salsa, los Casares, Valcatones, Valdecasares, el Hoyo Pruno, Prao Llampo...

HormasLa acosada vida salvaje busca refugio en el laberinto de Hormas.

En este laberinto de vallejas, cuetos y colladas por el que se extiende el bosque de Hormas, el agua, el elemento que nunca falta, se alza como la gran protagonista. La Sierra de Hormas es como un gigantesco recipiente que hace acopio de las precipitaciones que caen sobre ella durante casi todo el año, tan abundantes que alcanzan fácilmente los 2.000 mm de media anual.

La ingente cantidad de lluvia y nieve almacenada en su interior origina las innumerables fuentes y manantiales de las que se nutren el Bramero y el Hormas, los principales ríos del bosque.

Quien quiera conocer el bosque solo tiene que dejarse llevar por los viejos senderos de Hormas. A nadie dejará indiferente un sosegado paseo por las profundas umbrías del gran robledal.

HormasLos viejos caminos de Hormas.

Nosotros nos vamos a lo más alto del bosque, a Prado Rey, la pradera alpina donde la fantasía dice que hubo una mina de oro en la época romana. En el camino pasaremos por otro lugar de ensueño, la pradera de la Salsa.

Una estrecha y precaria carretera asfaltada sale de Riaño para convertirse, un par de kilómetros más allá, a la altura del cementerio (1.170 m), en dos pistas polvorientas: el camino tradicional (la pista que baja hacia un entrante del pantano visible cincuenta metros más abajo) y el camino nuevo (que asciende hacia el robledal).

HormasLa alargada pradera de Valcatones, entre Zamonte (en primer plano) y Sarralengua.

Tiro por el camino tradicional de Riaño. Tras un breve y suave descenso, me pongo en Valcatones (1.100 m), angosta y larga pradera que se extiende entre Zamonte, al oeste, y las primeras estribaciones de Sarralengua, al este. Por el valle corre el río Hormas, llevando hacia el embalse las aguas de la vertiente meridional de la sierra homónima.

HormasBoca San Pedro.

Una tranquila caminata de un kilómetro por el horizontal herbazal de Valcatones me conduce hasta Boca San Pedro (1,9 km), lugar de cruce de caminos y encuentro de ríos, donde brota la fuente del Resquilón. Aquí el río Hormas recibe a su afluente el Bramero.

HormasLa umbría helada de Sosa Hormas.

De los dos caminos que se abren a mis pies, sigo el de la derecha, cruzando el río por un puente.
Entro, así, en Sosa Hormas (el Valle, según el IGN), sucesión de praderas, estrechas y de suave pendiente, regadas por el Hormas. Las praderas se prolongan dos kilómetros, encajadas entre la Roada y Sarralengua.

HormasEl río Hormas.

Tras recorrer buena parte de Sosa Hormas, me encuentro, de nuevo, en una junta de ríos y —no podía ser de otro modo— en un cruce de caminos (1.200 m, 3,8 km). Las ruinas de una cabaña, invadidas por la vegetación, y un mojón de la Confederación Hidrográfica del Duero sirven de referencia.

En esta ocasión tomo el sendero de la izquierda, que en unos minutos me lleva hasta el refugio enclavado en el paraje al que dicen Boca la Salsa.

El refugio es la antesala de la Salsa, referencia obligada del bosque de Hormas y de toda la montaña riañesa. Sólo tengo que cruzar el arroyo para entrar en la magnífica pradería rodeada de hayas, cerezos, acebos, endrinos, madreselvas y rosales.

la salsaLa Salsa (clic en la imagen para ampliar).

Apenas la senda se difumina, borrada por el pastizal, en el linde del bosque que tapiza las laderas de la Roada, doy con un humilde manantial (1.250 m), muy apropiado para tomarme un respiro y disfrutar de la sombra fresca de las hayas.

la salsaRestos de la cabaña en la parte alta de la Salsa.

Abandono la fuente de la Salsa y, en lugar de dirigirme a la collada de la Salsa (oeste), atravieso en diagonal (noroeste) la pradera hasta tropezarme con lo poco que queda de una antigua cabaña, apenas unos montones de piedras al borde del hayedo. Otra vez, dos mojones de la Confederación Hidrográfica del Duero me vienen bien para orientarme.

La Salsa no es una pradería horizontal, sino de fuerte pendiente: desde el manantial hasta el lugar donde estoy a punto de abandonarla, hay un desnivel de unos setenta metros. El camino, inexistente en un primer tramo salpicado de escobas, se hace patente un poco más adelante, después de cruzar un torrente.

Hormas

La fuente los Bedules.

Una dura y rauda subida por el interior del bosque me lleva hasta una fuente entre abedules, la fuente los Bedules (1.420 m, 5,2 km), en las inmediaciones ya del Resellao de Cueto Rey, también llamado collado de Mostablao (1.470 m, 5,5 km).

A mi izquierda se levanta Cueto Rey, pequeño promontorio cuya cima se puede alcanzar en pocos minutos.

En el Resellao de Cueto Rey y sus alrededores, así como a lo largo del camino a Prado Rey, crecen numerosos robles de colosales proporciones.

HormasUno de los magníficos robles del bosque.

Desde el collado de Mostablao, reanudo mi andadura por terreno impreciso, siempre subiendo y con una leve tendencia a la izquierda, hasta reencontrar la vereda, que ya sin pérdida posible desemboca en Prado Rey.

Conviene hacer despacio el camino para saborear con calma este sorprendente rincón del bosque de Hormas, conocido como Loma de Prado Rey, lugar donde los ya citados robles gigantescos crecen acompañados de hayas corpulentas, abedules y manchas de acebos, cobijo en invierno de numerosas especies animales.

Conforme gano altura, el bosque de grandes proporciones desaparece para dar paso a árboles de porte más modesto. Más arriba, el sendero salta un regato dejando a la derecha las verdes y abandonadas brañas de las Majadiellas; llego así a una pendiente dominada por los serbales, a las puertas ya de Prado Rey (1.650 m, 6,8 km).

Prado ReyPrado Rey (clic en la imagen para ampliar).

Prado ReyNacimiento del Bramero en Prado Rey.

En la bucólica pradera alpina tiene una de sus fuentes el Bramero, el río de Hormas, que corre ladera abajo escoltado por abedules, buscando la placidez de las Camperas y los Casares.

Prado ReyPrado Rey.

Para regresar, desando el camino hasta el collado de Mostablao. Desde aquí, en lugar de bajar a la Salsa, tiro hacia el noroeste por un camino que me deja enseguida en una zona más despejada del bosque, el hoyo los Bedules (1.390 m, 8,5 km).

Hormas

Otro magnífico roble, esta vez en el camino al hoyo los Bedules.

En el hoyo los Bedules el sendero vira al suroeste y entra de nuevo en la espesura, donde se convierte casi en una pista.

HormasPuente sobre el Bramero, al lado de los Casares.

Más abajo, tras cruzar el Bramero por un puente de madera, alcanzo los Casares (1.170 m, 9,8 km), acogedora vega que cuenta con fuente y merendero, y donde, al parecer, hubo un poblado en el siglo XII.

Los casaresLos Casares (clic en la imagen para ampliar).

Los CasaresLos Casares.

collada VallejasLa collada de las Vallejas (clic en la imagen para ampliar).

A su lado corre el camino nuevo de Riaño, la pista que, tras subir a la collada de las Vallejas (1.210 m, 11,4 km), me devuelve al punto de partida.

Distancia (total) 13 kilómetros
Ascensión acumulada 580 metros

Mapa de la ruta Track Wikiloc
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