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A Moa: la montaña oscura

Alrededor de la catedral de Santiago, la ciudad vieja es, como siempre, un ir y venir continuo de personal. Calles atestadas de restaurantes, mercachifles y vendedores de tartas.

Catedral de Santiago

Santiago solo recupera algo de su antigua esencia cuando la lluvia, dejándose caer sobre las losas antiguas de su empedrado, retrae el jolgorio consumista.

catedral de santiago

En la catedral, mientras la gente hace cola para abrazar al Apóstol, las líneas puras y profundas del románico, esas que se alzan buscando la luz, coexisten con los recargados artificios del barroco.

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Nosotros, como no sabemos qué buscamos, nos vamos a saludar al mar, a contemplar sus líneas puras, simples y profundas, como las del románico, a dejarnos embelesar por su caprichoso movimiento sin fin.

Dejamos el coche al lado de la iglesia de O Pindo, recoleta villa marinera sobre la que se eleva de golpe el abrupto granito rosáceo del monte homónimo, el que los celtas llamaban Binn Dubh o monte oscuro.

O PindoO Pindo.

Con rumbo sureste, un sendero sale a la izquierda de la iglesia y, entre exuberante vegetación, zigzaguea monte arriba a la orilla de un regato.

Monte PindoLas secuelas del incendio que devastó en 2013 el Monte Pindo son patentes a lo largo de todo el recorrido.

Olimpo CeltaEn el Olimpo Celta.

Pasamos por el Olimpo Celta, zona donde las rocas dibujan lo que la imaginación quiera ver, y en O Pedrullo, promontorio fortificado en el Medievo, giramos a naciente.

O PedrulloO Pedrullo.

Como medio kilómetro más allá, la senda, bien señalizada siempre, dobla al noreste y llega a Chan de Lourenzo. Aquí, antaño se extrajo ese mineral estratégico llamado wolframio o tungsteno, insólita actividad, diríamos, si no lo fuese todo en estas turbadoras e irreales montañas.

Piedra del GuerreroLa Piedra del Guerrero en Chan de Lourenzo.

PindoEn Chan de Lourenzo, con la cumbre ya a la vista.

Dando un ligero rodeo por el este, no tardamos en alcanzar A Moa, el punto culminante del macizo.

 moaLa enigmática cumbre del Monte Pindo con Finisterre al fondo.

A Moa, lugar de cultos prehistóricos, es una cumbre extraña, masiva y solemne como una catedral construida para mejor contemplar el fin de la tierra, que, como es bien sabido, acontece siempre allí donde comienza la inacabable inmensidad del mar.

Distancia (total) 8,8 kilómetros
Ascensión acumulada 625 metros

Mapa de la ruta Track
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