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La Morra, mirador bifronte del Urriellu

Ante la merecida fama del gran coloso de los Urrieles, las otras cumbres que delimitan la "u" perfecta del jou Tras el Picu han quedado un tanto relegadas al olvido.

Olvido injusto, sin duda, pues cada una de ellas tiene mucho que ofrecer a quienes se aventuren por sus tranquilos vericuetos.

En la Morra, la más alta del conjunto, además de la emoción de una vertiginosa trepada, nos aguardan unas vistas inolvidables.

Cima de la MorraChova en la cima de la Morra. Más interesada, por lo que parece, en mis movimientos que en el formidable monolito que tiene detrás.

El propio itinerario de aproximación propuesto (el mismo que el de los Campanarios) tiene por sí solo un indudable valor montañero, al transitar, con asombrosa eficiencia y facilidad, por algunos de los jous y collados más agrestes y solitarios de los Urrieles.


De las dos cumbres de la Morra, subiremos a la oriental, que es algo más alta y fácil de alcanzar que la occidental.

Desde el Cable (1.850 m), alcanzamos el collado de la Canalona (2.451 m, 4,6 km) siguiendo el transitado camino de aproximación a Peña Vieja.

Vistas de la Morra

En el collado de la Canalona, giramos a la izquierda y nos ponemos en el cercano collado de Santa Ana (2.503 m, 5 km).

Peña Vieja desde el collado de Santa AnaPeña Vieja vista desde el collado de Santa Ana.

A continuación, nos dirigimos a la horcada del Infanzón por la ladera occidental de los Tiros Navarro (la que da al jou de los Boches).

La aproximación a la horcada del Infanzón desde el collado de Santa Ana consta de dos partes. La primera consiste en un descenso por un pedrero donde el sendero se encuentra perfectamente marcado. El camino pasa al lado de un sorprendente manantial (la fuente de Santa Ana), que suele secarse avanzado el verano. La pérdida de altura ronda los 110 metros (2.390 m, 5,5 km).

Picos de Santa AnaPicos de Santa Ana y descenso desde el collado homónimo.

En la segunda parte de la aproximación, ya sin sendero definido y con pocos hitos, hemos de remontar la pendiente, de terreno más firme que el anterior, que nos separa de la horcada del Infanzón (2.486 m, 5,8 km).

Horcada del InfanzónSegunda parte de la aproximación a la horcada del Infanzón.

La horcada es una de las puertas de entrada al solitario jou del Infanzón, depresión que debemos cruzar procurando no perder altura. Nos dirigimos, para ello, por la pedregosa ladera de los Campanarios, hacia la conspicua sima de donde arranca la ruta de ascenso al punto culminante de este cordal.

Jou del InfanzónCruzando el jou del Infanzón hacia la referencia de la sima de los Campanarios.

Alcanzada la cavidad, bajamos unos metros y por la orilla de las paredes trasponemos el contrafuerte que arranca del vértice más septentrional de los Campanarios, y cierra el jou del Infanzón por el norte (2.460 m, 6,4 km).

Jou del InfanzónDesde la sima, nos dirigimos hacia el contrafuerte que limita el jou del Infanzón separándolo del hoyacón de Villasobrada.

Entramos así en el hoyacón de Villasobrada, desde donde no tardaremos en avistar la horcada de Lebaniego y las dos cumbres de la Morra, así como gran parte del itinerario que nos resta hasta la cumbre.

Hoyacón de VillasobradaEl hoyacón de Villasobrada. Enfrente, el Cuchallón de Villasobrada; y, al fondo, Ándara.

Ascensión a la MorraVista de la Morra desde la ladera de los Campanarios.

Tras un somero destrepe, avanzamos en horizontal un centenar de metros por la gravera, y, luego, descendemos unos 30 metros por ella para enfilar una estrecha canal que nos deja en la horcada de Lebaniego (2.459 m, 6,7 km). Nos encontramos ya al pie de la Morra, unos escasos cien metros por debajo de su cima principal.

Desde la horcada de Lebaniego, ascendemos por el sendero trazado en la falda de la cumbre occidental de la Morra.

Ascensión a la MorraEl acceso a la cresta de la Morra visto desde los Campanarios.

El camino desemboca en la gran rampa terrosa que separa las dos cimas de la montaña. Cruzamos la rampa casi en horizontal para alcanzar las paredes de la cumbre oriental.

Ascensión a la MorraDetalle de la trepada hasta la cresta. Fotografía tomada desde la cima norte de los Campanarios.

Una vez en ellas, una estrecha repisa nos conduce a una marcada canaleta por la que debemos trepar (II). Los pasos más duros se encuentran al principio y al final, pero la roca es buena; y los agarres, generosos.

La canaleta termina en una somera concavidad anaranjada de paredes casi verticales, presas pequeñas y roca algo dudosa (II/II+). El muro se supera con más facilidad por su borde derecho. El descenso de este tramo resulta algo peliagudo.

Ascensión a la MorraIniciando la trepada de la canaleta. Encima de la canal se aprecia la concavidad anaranjada.

Viene después un terreno más tumbado y sencillo que remontamos por el lomo de la derecha.

A continuación, una travesía hacia la izquierda nos deposita en la cresta de la montaña, al pie de su cilindro cimero.

Ascensión a la MorraEn la cresta, a punto de acometer la trepada final.

Trepamos por él (II-) hasta alcanzar el resalte previo a la cumbre, que esquivamos por la derecha. Seguimos para ello una estrecha rampa, abismada sobre el jou Tras el Picu, de buena roca, pero muy aérea y de escasos agarres. Aquí el problema no es la dificultad técnica sino la sensación de exposición.

Ascensión a la MorraEn la aérea rampa previa a la cumbre.

En cuanto el terreno lo permite, abandonamos la rampa y trepamos los escasos metros que nos separan de la cima (2.553 m, 7 km).

Vistas desde la cima

Distancia (total) 14 kilómetros
Ascensión acumulada 1.090 metros

Mapa de la ruta Track
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