Picos de Europa Otras montañas Fauna Flora Gea

El Pico Moro (desde Aleje)

Aleje, pueblo del municipio de Crémenes, se halla enclavado a orillas del Esla, un kilómetro, poco más o menos, aguas arriba de Santa Olaja.

Pico MoroAleje desde la cima de la Peña Perico. Casi en la vertical del pueblo, por encima del segundo estrato calizo, se aprecian los restos de las antiguas explotaciones mineras. Más a la izquierda, la aridez de la ladera se mitiga y prosperan algunos robles. En el horizonte, de izquierda a derecha, el Pico Roscas, Peña Rionda y el Pico Moro, con el collado Genciana a la derecha.

Hoy cuenta con menos de un centenar de habitantes y unas piscinas, bien señalizadas y muy concurridas en los días calurosos del verano.

Como consecuencia de una donación realizada por Alfonso III al presbítero Sisnando, tanto Aleje como Villayandre se integraron en la Diócesis de Compostela. Una situación que se prolongó varios siglos, hasta mediados del XIX, razón por la cual a sus habitantes se les conocía como los gallegos.

A pesar de la distancia que los separa y lo escabroso del terreno, los dos pueblos mencionados formaron también, durante un tiempo, el concejo de Ventaniello.

Salgo de Aleje (980 m) por la calle de Juan Gonzalo, el que fuera, allá por el siglo XVIII, alcalde del citado concejo. Pongo rumbo al norte, pero, en lugar de seguir la pista más marcada, tomo el camino que discurre un poco más arriba. La senda entra en un pequeño desfiladero y tuerce a saliente, rodeando el Alto del Curriello.

Cuando el terreno se abre, subo por la ladera de la derecha para coger un antiguo camino minero, visible desde abajo, que va ascendiendo para superar unos resaltes calizos. Enfrente se recorta la silueta del Moro; a mi espalda, al otro lado del Esla, todavía se ven con claridad las escombreras de la mina Mariate.

Al final de una cuesta (1.140 m, 1,1 km), tras pasar una talanquera, dejo la pista y atrocho por la senda que sale a la izquierda. Las sabinas hacen acto de presencia a ambos lados del camino. A lo lejos, en la orilla del Esla, bajo la silueta de la Peña Perico, brillan las pocas casas de Alejico. Más hacia el sur, las inactivas chimeneas de Vegamediana se elevan sobre las ruinas del complejo minero.

No tardo en reencontrarme con la pista principal (1.200 m, 1,5 km). Las escombreras de las minas de carbón, parcialmente colonizadas por la vegetación, se encuentran a tiro de piedra. Subo por ellas. De las viejas bocaminas apenas hay rastro, quedan, eso sí, algunos artefactos abandonados en la ladera.

Cuando supero la zona minera (1.330 m, 2,2 km) y avisto el Roscas, el camino, arropado por algunos robles, se suaviza.

Pico MoroLas Pilas de Villar y la ermita de San Miguel.

Aprovecho el respiro para contemplar el paisaje. Abajo, la angostura de las Pilas de Villar hiende la muralla caliza. Al otro lado de la escotadura, en el valle del arroyo Cañal, se divisa la ermita de San Miguel, junto a la que se descubrieron enterramientos medievales, y de la que se dice fue iglesia parroquial de un desaparecido poblado conocido con el nombre de «Pando», citado en algunos documentos del Monasterio de Sahagún fechados en el siglo X.

El sendero, invadido por la vegetación en algunos puntos, se prolonga hacia el norte, faldeando por el oeste el contrafuerte occidental del Pico Moro.

A los 1.440 metros de altura aparece Peña Rionda en el horizonte; poco después, alcanzo los restos de la majada que una vez hubo en el herbazal que tapiza el piedemonte de ambas montañas.

Pico MoroMagnífico ejemplar de tejo en la ruta de subida al Pico Moro. Por crecer aislado y su carácter perennifolio, que lo hacen un elemento muy destacado del paisaje, el tejo ha sido siempre muy usado para nominar lugares. Hoy se encuentra en claro retroceso, como lo demuestran los topónimos de él derivados que designan parajes donde ya no está presente. Al fondo, el Pico Roscas.

La ascensión prosigue hacia un extraordinario tejo que crece aislado en la mitad de la ladera (1.550 m, 3,8 km). Aquí divergen los itinerarios a los picos Roscas, Rionda y Moro.

Para alcanzar la cima del Pico Moro, subo unos metros y enfilo hacia el sur. Una corta rampa herbosa da acceso a un pedrero por el que asciendo hasta otra pendiente de hierba que me lleva a la línea de cumbres.

La cima meridional se gana con una sencilla trepada (1.782 m, 4,5 km). Para coronar la norte, que es la principal, véase la ascensión desde Ocejo de la Peña.

Desde la tranquila cima secundaria, retorno a Aleje por la loma suroeste, girando en su único collado (1.404 m, 6 km) hacia poniente para ir a parar a las minas de carbón por las que pasé a la ida.

Distancia (total) 8,2 kilómetros
Ascensión acumulada 805 metros

Mapa de la ruta Track
site stats