Picos de Europa Otras montañas Fauna Flora Gea

Pico Llerenes

En plena Montaña de Riaño, el Pico Llerenes se eleva al norte de la Peña de las Pintas, junto con la que dibuja la «u» perfecta del collado de Salamón.

LlerenesPanorama del valle de Anciles desde la cima del Pico de las Anestosas (clic en la imagen para ampliar).

Para acercarse al Llerenes, se puede empezar a caminar en Ciguera, apartada localidad de una treintena de habitantes enclavada entre Salamón y Lois. No es preciso entrar en el pueblo, que queda ligeramente separado de la calzada, pues el itinerario más directo comienza siguiendo la carretera, en un puente (1.120 m) sobre el Dueñas, un poco más allá de la desviación a Ciguera.

LlerenesEn esta fotografía tomada desde la Rasa, se ven (de izquierda a derecha) Peñas Pintas, el collado de Salamón, el Pico Llerenes, los Colladines de Ciguera y el Pico Castaño.

Desde el puente, una pista se adentra en Llagüezo, amplio valle limitado por la Peña Aguilar (norte) y las Peñas del Castro (sur).

LlerenesEl valle de Llagüezo desde el Pico de la Hoya. En la línea de cumbres tenemos (de derecha a izquierda): el Pico de las Fuentes, el Llerenes y los Colladines de Ciguera. En la esquina inferior derecha de la foto destaca el Pico Jistros de Vela.

Entre agracejos, el camino asciende por el borde del hayedo, permitiendo la contemplación de un escenario calizo de claro ambiente «picoeuropeano». Tras dejar atrás la fuente y los cercados de piedras de la Palombar (1.270 m, 1,1 km), aparece el Alto del Puerto (1.350 m, 1,6 km), collado a partir del cual el valle se ensancha aún más.

Aquí, al pie del Pico Jistros de Vela (o de los Escobalines, según el IGN), la pista se bifurca. Hay que seguir por el ramal que se dirige al este, pues el de la derecha, tras descender unos metros, retorna a la carretera.

Desde el collado se intuye perfectamente por dónde discurre el itinerario.

LlerenesLa cumbre del Pico Llerenes.

A la izquierda se levantan las empinadas pendientes de la Peña Aguilar, que van perdiendo dureza hacia el este hasta permitir, por la zona conocida como las Traveseras, acceder con relativa facilidad al Pico Castaño.

A la derecha, el hayedo recubre las laderas de Cotoluengo, en realidad una derivación del propio Llerenes.

Entre ambos accidentes orográficos, el valle se eleva plácidamente hacia un paraje salpicado de hayas, donde brota el agua de un manantial y termina, al menos por ahora, la pista forestal (1.450 m, 2,4 km).

Desde la fuente, una senda se encarama, por terreno cada vez más inclinado, hacia la parte superior de Cotoluengo.

Repechando por la ladera, con el cresterío del Pico de las Fuentes a la derecha, se alcanza sin dificultad la línea de cumbres (1.800 m, 3,6 km).

LlerenesPeñas Pintas desde la cumbre del Llerenes. En primer plano, el collado de Salamón.

Desde la divisoria, remontando un primer promontorio (1.842 m) o rodeándolo por el oeste, se sale enseguida al diminuto collado occidental del Llerenes (1.816 m), situado a escasos ochenta metros de la cima (1.895 m, 4,2 km), desnivel superable con una sencilla trepada.

LlerenesVista hacia el norte desde la cima del Llerenes.

Desciendo del Llerenes y sigo su cordal hacia el norte para, tras coronar los Colladines de Ciguera (1.877 m, 5,7 km), hacer cumbre en las Peñeras o Pico Castaño (1.865 m, 6,4 km), cumbre que se yergue al este de la Peña Aguilar.

LlerenesCorzos en la base del Pico Castaño.

Con la intención de regresar por un itinerario diferente, me encamino hacia un pequeño herbazal, al oeste del Pico Castaño.

Aquí las duras rampas septentrionales de la Peña Aguilar se hacen más llevaderas, y es posible descolgarse por ellas al collado (1.613 m, 7,7 km) que separa Valelampo del abrigado pradejón de Valdescoso.

LlerenesVista, desde el Pico de la Hoya, de Valelampo con el alargado cresterío de la Peña Aguilar a la derecha.

Bajando por el alargado valle de Valelampo, tropiezo enseguida con los restos de una antigua majada.

Poco después, calmo la sed en un fresco manantial (1.510 m, 8,4 km) rodeado por numerosos ejemplares del muy venenoso matalobos azul.

La estrecha senda, semiperdida pero fácil de seguir, serpentea entre escobas, tojos, agracejos y enebros hasta alcanzar la carretera al pie del Castro, el promontorio que cierra las praderas de Lois por el sur, en las inmediaciones del horcajo donde se unen los ríos Dueñas y Zaco, como a un kilómetro por carretera del lugar donde inicié la ruta.

Distancia (total) 10,3 kilómetros
Ascensión acumulada 1.000 metros

Mapa de la ruta Track
site stats