Picos de Europa Otras montañas Fauna Flora Gea

Integral de las Peñas Cifuentes (I): La Torre de Salinas (por la cresta oriental)

En Portilla de la Reina cojo la desviación a Picos. Dejo atrás el puerto de Pandetrave, y continúo carretera abajo hasta la pronunciada curva del kilómetro 14, donde aparco el coche. Cañabedo se llama este lugar situado a tres kilómetros de Santa Marina y 1.370 metros de altitud.

CañabedoCañabedo.

De la calzada sale hacia el este la senda de Remoña, erróneamente identificada en algunos carteles como la senda del Mercadillo.

CañabedoIniciando la senda de Remoña.

Tras vadear el arroyo Piedras Negras, ascender unos cien metros por verdes praderas y cruzar un minúsculo regato (a menudo sólo un estrecho surco embarrado), el sendero se mete en el hayedo, donde dibuja un amplio torno para salir a la zona desarbolada de las Bellugas (1.580 m).

Vistas de la Torre de Salinas

Luego, el camino da con la fuente el Caín (1.670 m), donde dobla al noreste y suaviza su pendiente. Ochocientos metros más allá se encuentra el Cabén de Remoña (1.779 m, 2,2 km).

Caben de RemoñaEl Cabén de Remoña.

En el Cabén de Remoña confluye el camino que traigo con los que se dirigen a Posada, Pandetrave, Fuente Dé y la vega de Liordes. Tirando por este último, no tardo en dar con una nueva fuente (1.810 m, 2,8 km), la de las Joyas de Pedejo, situada al pie de los paredones de la Torre de Salinas.

Joyas pedejoImagen invernal de la fuente de las Joyas de Pedejo.

Como a unos seiscientos metros hacia el noreste de la fuente se emboca la canal de Pedejo, por donde discurre uno de los dos posibles itinerarios a la vega de Liordes desde el mediodía. La otra posibilidad es el sedo de Remoña, un aéreo sendero que arranca junto a un somero círculo de piedras, y continúa tallado en los rojizos contrafuertes rocosos (en apariencia inexpugnables) que se elevan en la vertical de la fuente.

Sedo de RemoñaEn el sedo de Remoña.

Salvo cuando la nieve lo cubre, la subida por el sedo resulta mucho más limpia y rápida que por la canal, y, pese a las apariencias, no requiere nada más que la lógica precaución inherente a cualquier pasaje aéreo. Con esfuerzo, pero con rapidez, se alcanza el Alto del Sedo de Remoña (2.020 m, 3,4 km), enclavado unos doscientos metros por encima de la fuente, frente a las verticales y pulidas paredes del Tiro de Pedejo.

En el Alto del Sedo, abandono el camino a Liordes y me dirijo directamente hacia la cresta de Salinas. Un tolmo y unas rocas rojizas, bien visibles desde el sedo, constituyen una buena referencia (tramo señalado con 1 en la foto). Alcanzo, así, una colladina (2.100 m, 2 en la foto) que da vista a la vega de Liordes y el cordal de Llambrión.

SalinasArista oriental de la Torre de Salinas.

Remonto el inmediato lomo rocoso, y sigo en horizontal faldeando un resalte. Cuando las paredes pierden compacidad y verticalidad, trepo en diagonal por pinas gradas herbosas hasta el borde de un somero contrafuerte rocoso; lo traspongo y me pongo en una marcada brecha (2.145 m, 3 en la foto).

Asciendo por la izquierda hacia la parte superior de otro resalte, pero sin llegar a ella; poco antes (2.160 m), una faja herbosa me deja en un amplio collado. A la izquierda, muy abajo, quedan ya las verdes y plácidas praderas del Cabén y las Hoyas de Pedejo (4 en la foto).

La cresta continúa con un respetable farallón, practicable pero con pasos algo delicados (II/III). El resalte se puede esquivar progresando en horizontal por la derecha hasta dar con unas gradas herbosas, muy pendientes, pero por las que se asciende bien (5).

Salinas aristaA punto de acometer el paso más duro de la cresta (II/III). Se puede esquivar por la derecha.

Torre de Salinas

Torre de SalinasSuperando el resalte (II/III).

Al volver a la arista me encuentro con un primer paso algo aéreo (2.220 m), franqueable por ambos costados.

Viene después un lomo rocoso, bastante impresionante pero de poca inclinación (6).

Torre de salinasEn la parte de la cresta que se hace andando (6).

Poco más adelante, la cresta se vuelve horizontal y se estrecha, haciéndose muy expuesta (7), aunque sigue siendo fácil (2.260 m). Afortunadamente, unos metros más abajo, en la vertiente que da a las Traviesas, una repisa herbosa no muy ancha permite, si se quiere, salvar este delicado tramo sin necesidad de avanzar por el filo.

Arista Salinas

Torre de SalinasLa parte más expuesta de la cresta.

Cuando la repisa concluye, trepo nuevamente a la cresta, a la que salgo justo después de su estrechamiento más aéreo. Se suceden sin solución de continuidad dos pasos algo delicados. El primero, pobre en presas de pie, lo supero afianzando bien las manos a modo de bavaresa en el mismo filo. El segundo consiste en un destrepe, corto pero vertical que se puede evitar rodeándolo por cualquiera de los dos lados (más expuesto el rodeo por la izquierda, colgado sobre las Traviesas y con un cierto empuje de la roca hacia el abismo).

Torre de SalinasEl paso del destrepe.

Luego, la arista se empina y la exposición disminuye (8), convirtiéndose la progresión en una entretenida trepada carente de notables complicaciones.

Torre de SalinasEn este tramo (8), la pendiente aumenta pero las dificultades se atenúan.

Una pequeña llambria es el obstáculo más notable antes de salir a un minúsculo y acogedor rellano herboso (2.300 m), lugar ideal para tomarse un respiro.

Unos metros más arriba, se alcanza la parte alta de una estrecha canal (2.325 m) de la que se sale por la derecha, tramo vertical pero con buenos agarres.

Torre de SalinasEn el tramo vertical.

A partir de aquí terminan los problemas, la arista se tumba (9) y desemboca en el collado (2.400 m) que antecede al torreón final.

Torre de SalinasLlegando al collado situado a 2.400 metros de altitud.

Únicamente resta ya efectuar una corta trepada y realizar un largo cresteo casi horizontal, carente de complicaciones.

Torre de SalinasDestrepando el canalizo previo a la cumbre.

Sólo hay que salvar una brecha, bajando por un canalizo terroso, para a continuación rodear el muro de enfrente por la izquierda. Se alcanza así la cima de la Torre de Salinas (2.447 m, 4,7 km).

Vistas desde la cima

Esta ruta forma parte de la integral de las Peñas Cifuentes.

Distancia (solo ida) 4,7 kilómetros
Ascensión acumulada 1.090 metros

Mapa de la ruta Track
site stats