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El Gildar desde Cuénabres

Entre los puertos del Pontón y Pandetrave se elevan hasta superar los dos mil metros las sierras de Cebolleda y Gabanceda. En sus laderas septentrionales tiene sus fuentes el Cares, el río que da vida a Valdeón y se hunde en el mar de roca de los Picos, abriéndose camino en el corazón de la Peña.

GildarLas sierras de Gabanceda y Cebolleda desde el Campo de la Liebre (Sopeña de Cifuentes).

Frontera, pues, entre el Esla y el Cares, la Sierra de Cebolleda rebosa de evocadores rincones, de lugares que permanecen para siempre en el recuerdo del visitante: la Valleja Verde, Llavaris, Frañana...

Al norte, otra maravilla, el puerto de Panderruedas, engarza la relativa suavidad de la cordillera con los Picos de Europa, reino por excelencia de la roca vertical.

La Sierra de Cebolleda tiene su vértice en el Gildar, montaña bonachona donde las haya hacia la que dirigiremos nuestros pasos.

CuénabresCuénabres desde el Pandián.

Ochocientos metros aguas arriba del horcajo donde el arroyo Frañisquera desemboca en el Orza, perdida entre los bosques y las riegas que bajan de la Sierra de Cebolleda, Cuénabres (1.190 m), aldea cuyo censo no llega ya a la treintena de habitantes, parece abocada al olvido y al abandono.

CuénabresCuénabres.

Junto a los muros de su solemne iglesia neoclásica dejo el coche en esta mañana otoñal y luminosa de finales de octubre.

Por buena pista sigo el curso del Frañisquera. A mi derecha queda el tupido hayedo del monte Jedo, convertido en un caleidoscopio de colores; a mi izquierda, la Solana Cuende, cubierta de escobas y salpicada de robles.

GildarEl monte Jedo.

Cuando el valle se acaba, la pista cruza el río (1.495 m, 3,4 km) y se interna en el bosque zigzagueando para ganar altura.

Algo más de 1.600 metros marca el altímetro cuando paso al lado de una fuente (1.620 m, 4,2 km), generosa pero que llega a secarse avanzado el estío. A su lado, se alza una caseta para la observación de la fauna.

CebolledaEl Pico Cebolleda desde el valle de Frañisquera. A la derecha, el collado Cebolladiella.

Un poco más allá, terminan el bosque y la pista (1.660 m, 4,5 km), de la que arranca un sendero que, por la ladera desbrozada de la Cuesta la Gistra, sube al collado de Cebolladiella (1.800 m, 5,2 km).

GildarEl valle de Frañisquera desde el collado de Cebolladiella. Las rocas que conforman la parte más elevada, por encima del afloramiento de calizas westfalienses, son areniscas y pizarras devónicas, cabalgantes sobre los materiales más modernos del Carbonífero.

Para alcanzar la cima del Pico Cebolleda (2.054 m, 6,2 km), sólo me resta acometer su empinada ladera meridional, primero aprovechando una franja abierta entre las escobas, y, después, transitando por terreno más despejado salpicado de pedreros.

Del Gildar me separan aún, a vista de pájaro, ochocientos metros; así que enfilo la aérea arista noreste del Cebolleda. La cresta carece de dificultades técnicas. No obstante, en varios puntos cabe que algunas personas experimenten una sensación de exposición considerable, por lo que, salvo que se tenga cierta costumbre a los lugares aéreos, su tránsito puede resultar peligroso.

CebolledaLa cresta del Pico Cebolleda desde la ladera del Gildar.

La arista desemboca en el collado alto de Cebolleda (1.993 m, 6,7 km), donde enlazo con la ruta más utilizada: la que parte del puerto de Panderruedas y continúa por la loma Pozaperro y Frañana.

La arista se puede evitar descendiendo del Cebolleda por la vertiente opuesta (noroeste), para alcanzar el collado alto de Cebolleda por debajo de la cresta, progresando a la izquierda de los desplomes de la pared.

Desde el collado, una reposada subida me lleva a la cumbre del Gildar (2.078 m, 7,3 km), excelente mirador de los valles y bosques de Valdeón, amén, por supuesto, de la gran barrera de los Picos de Europa, y de la cohorte de montañas que escoltan a la reina cantábrica, Peña Prieta.

Distancia (solo ida) 7,3 kilómetros
Ascensión acumulada 970 metros

Mapa de la ruta Track
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