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El Gilbo por su contrafuerte oriental (Peña Vallarqué y Peña Sarnosa)

El Gilbo lanza hacia el nordeste un notable crestón calizo que llega hasta el embalse de Riaño y separa las Viescas del valle Vallarqué. Conforman este crestón dos escarpados y aéreos promontorios: la Peña Sarnosa y la Peña Vallarqué.

La aproximación al Gilbo por esta cresta, mucho más larga y complicada que cualquiera de sus dos vías normales, requiere experiencia, estar habituado al vacío y soltura para moverse por terrenos abruptos. Quien esté dispuesto a pagar este sobreesfuerzo obtendrá como recompensa la tranquilidad, el silencio y el gran ambiente de montaña que reina en estos solitarios vericuetos.

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Desde el viaducto que hay a la entrada de Riaño viniendo de Cistierna (1.110 m), tiramos por la pista que, bordeando el embalse, enfila hacia poniente. Hemos de abandonarla enseguida porque, en esta primavera lluviosa, se encuentra inundada. Subimos entonces unos metros para proseguir por un senderillo que avanza por la base del pinar.

Cruzamos el arroyo Vallarqué (1.100 m, 1,2 km) y ascendemos hacia el arranque de la peña homónima (1.190 m, 1,8 km).

La roca húmeda del primer resalte (I+) exige atención. Luego, las dificultades menguan y el avance por la Peña Vallarqué se convierte en un entretenido itinerario salpicado de subidas, bajadas y fáciles trepadas. Cierto es que no hay que descuidarse en ningún momento, pues estamos progresando por una cresta y el vacío a ambos lados no se puede menospreciar.

Alcanzamos así el collado entre la Peña Vallarqué y la Sarnosa (1.335 m, 3,2 km), donde nos tomamos un respiro mientras contemplamos cómo el imponente paredón vertical oriental de la Peña Sarnosa se interpone en nuestro camino. Para esquivarlo, subimos hacia el pie de las paredes con tendencia hacia la derecha (norte) hasta dar con una somera y pina canal por donde es factible subir (1.350 m, 3,4 km). Este paso (II) se encuentra protegido con chapas y una cuerda fija.

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Una vez en la ladera septentrional de la Sarnosa, continuamos subiendo por sus empinadas pendientes herbosas, ahora hacia la izquierda. La idea es pasar por encima del paredón que veíamos desde el collado. Nuevamente, por tanto, el patio que se abre a nuestros pies es considerable y hemos de avanzar con cautela.

Al dar vista a la ladera meridional de la montaña (1.430 m, 3,5 km), el terreno se torna menos inhóspito y, enseguida, alcanzamos la cima (1.466 m, 3,7 km).

Continuamos por la cresta occidental de la Sarnosa, corta y aérea, pero sin pasos complicados. La abandonamos por la derecha al llegar a un pequeño collado. Nos encontramos nuevamente en la cara norte de la montaña, un terreno de hierba y roca (II) que, cuando está húmedo, como hoy, se torna bastante resbaladizo. También es posible descender, más fácilmente, por la soleada ladera sur (véase en Wikiloc Pico Gilbo y Peña Sarnosa).

Una vez en la collado de la Pedrera (1.429 m, 3,8 km), afrontamos la cresta oriental del Gilbo, donde se encuentran los pasos más difíciles de la ruta (véase El Gilbo por la cresta oriental).

Desde la cima (1.679 m, 4,5 km), emprendemos el descenso por la vía normal de la cresta occidental.

Bajamos hasta la fuente de Coto Rubio (1.300 m, 6,1 km), pasamos por el Prado de la Collada (1.300 m, 6,4 km), subimos al collado Vallarqué (1.326 m, 6,6 km), y, en lugar de descender por el valle, tiramos por el cordal del collado Robledo.

Un relajante paseo por el bosque nos deja en el collado que antecede al último promontorio del cordal (1.174 m, 8,5 km). Lo rodeamos por la derecha hasta estar en la vertical de la fuente donde iniciamos la ruta. El tramo de descenso que nos queda resulta incómodo por la fuerte pendiente, la tupida vegetación y los numerosos pinos que, arrancados de cuajo por el temporal, entorpecen la marcha (atención porque al sur de la fuente, derecha según bajamos, el terreno de corta).

Distancia (total) 8,8 kilómetros
Ascensión acumulada 900 metros

Mapa de la ruta Track
Índice de ascensiones al Gilbo
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