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Ascensión invernal al Espigüete por el corredor norte

El mayor peligro del corredor norte del Espigüete reside en los aludes provocados por los desprendimientos de las cornisas que se forman en la cresta. Tras una nevada copiosa, la vía se convierte en una trampa que ha ocasionado numerosos accidentes, algunos mortales.

EspigüeteLa cara norte del Espigüete. Fotografía tomada desde la ladera del Alto del Calderón (clic en la imagen para ampliar).

Por eso, cuando hace cinco días vimos desde el Murcia el estado de la montaña, decidimos aprovechar la oportunidad para acometer la ascensión invernal más emblemática de la Montaña Palentina.

EspigüeteEl Espigüete desde el Murcia, con la cresta limpia de cornisas. En verde, la vía del corredor norte.

El 16 de marzo de 2015, mientras nos aproximábamos por carretera a nuestro objetivo, la gran nube que se cernía sobre la montaña se desvanecía lentamente.

EspigüeteEn el inicio de la ruta.

Cuando llegamos al aparcamiento situado en el kilómetro 2,5 de la carretera a Cardaño de Arriba (1.340 m), lucía el sol.

Tanteamos la nieve: muy dura, quizá demasiado para nuestro gusto y el arduo camino que tenemos por delante.

Senda de MazobreLa senda de Mazobre.

Dejamos las raquetas en el coche y metemos en la mochila material de protección: cuerda fina (mejor dos por si hay que rapelar), un par de aliens, cuatro fisureros pequeños, tres clavijas, algunas express, varias cintas, una estaca de nieve...

EspigüeteCara noreste del Espigüete desde el camino a la cascada de Mazobre.

Ponemos rumbo a poniente por el camino que se dirige a la cascada de Mazobre.

Cascada de MazobreLa cascada de Mazobre.

Andados 2,8 kilómetros (1.600 m), con la vista de la cascada a nuestra derecha, abandonamos el sendero y empezamos a subir por las pinas pendientes septentrionales del Espigüete.

EspigüeteEn una zona de suave pendiente, con el corredor norte a la vista.

Unos 100 metros más arriba, un fuerte repecho (entre 33 y 40 grados) nos deja en una zona algo más suave (3,2 km 1.750 m), desde donde, poco a poco, vamos ascendiendo hacia el inicio del corredor propiamente dicho (3,9 km, 1.950 m).

En esta época del año, los rayos de sol solo alcanzan la base del corredor. Nos entran dudas; pese a ello seguimos avanzando, conscientes de nuestra insignificancia, pero saboreando cada uno de los pasos que damos.

EspigüetePicos de Europa y el Murcia desde el corredor.

Técnicamente el corredor no es difícil: su pendiente media rondará los 40 grados, con algún corto resalte entre los 50 y los 55.

Pero, con nieve dura, los enormes precipicios que bordea y el gran desnivel que salva (500 metros) lo hacen muy expuesto.

En estas condiciones, no hay margen para el error, así que, alcanzada la cota 2.050, decidimos aumentar la seguridad y empezamos a avanzar montando reuniones.

EspigüeteSaliendo de la tercera reunión.

No tardaríamos en comprobar lo cortas que se quedaban nuestras cuerdas en un escenario tan descomunal.

EspigüeteEn el rellano de la quinta reunión.

La idea era aprovechar los afloramientos rocosos para instalar las reuniones. Pero en dos ocasiones nos quedamos a medio camino y tuvimos que efectuar los relevos sobre la nieve (cómo echamos de menos, entonces, la estaca de nieve que dejamos en el coche).

EspigüeteCamino de la última reunión.

Esto, claro está, incrementó el número de reuniones (7 en total) y ralentizó considerablemente el ascenso hasta que, a los 2.300 metros, decidimos desencordarnos.

EspigüeteAcercándonos a la cresta.

La vía, que sigue siendo muy expuesta, sube todavía unos metros directamente para después doblar a poniente (derecha) y ganar la cresta cerca de la cumbre (2.451 m, 5 km).

EspigüeteLa montaña de Riaño difuminada en la niebla (desde la cima).

Cuando llegamos a la cima eran las seis de la tarde. Habían pasado casi siete horas desde el inicio.

EspigüeteEl Curavacas desde el Espigüete.

Con hora y media de luz por delante, no nos atrevimos a bajar por la cresta oriental, donde probablemente nos aguardaban tramos de mixto.

EspigüetePicos de Europa y el Murcia desde la cumbre.

Por supuesto, descender por el tobogán encerado por el que habíamos subido ni se nos pasó por la cabeza.

EspigüetePeña Prieta y su cordal desde la cima.

Lo único razonable, aunque supusiera dar un largo rodeo, era bajar por la canal sur a Cardaño de Abajo.

EspigüeteDescendiendo por la canal sur.

Así lo hicimos y la montaña pareció recompensar nuestros esfuerzos con un descenso de lo más placentero.

EspigüeteAcercándonos a la pista de Cardaño con las últimas luces del día.

Desde Cardaño de Abajo, una caminata de 4 kilómetros por la carretera nos devolvió, a eso de las nueve de la noche, muy cansados pero satisfechos, al punto de partida.

Distancia (total) 13,9 kilómetros
Ascensión acumulada 1.160 metros

Mapa de la ruta Track (Wikiloc)
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