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El Coriscao desde Llánaves de la Reina (visitando el pozo Butrero y Tabla Rayada)

Comienzo a caminar en el valle de Culebrejas, a un kilómetro escaso de Llánaves de la Reina (1.420 m).

Avanzo rumbo al noroeste, siguiendo de cerca el curso del arroyo, aunque también podría progresar por la pista forestal trazada un poco más arriba. De hecho, voy a para a ella un poco más adelante (1.515 m, 1,7 km), después de que el valle gire al norte.

valle de CulebrejasEl valle de Culebrejas. Al fondo, Vallines.

valle de CulebrejasCuando el valle gira al norte, se divisa ya la Cardosa, collado de paso a Luriana.

Dejo a la izquierda la desvencijada cabaña Linarucas (1.520 m, 1,9 km), cruzo el curso del Culebrejas (1.550 m, 2,4 km), y alcanzo la majada de los Cantos, una de cuyas casetas se conserva todavía en buen estado.

cabaña LinarucasLa cabaña Linarucas.

majada de los cantosLa majada de los Cantos.

Desde la majada, un sendero zigzaguea por el escobal, ahora por la orilla derecha del regato, hasta desembocar en otra pista forestal (1.650 m, 2,8 km).

valle de culebrejasVista hacia atrás del valle de Culebrejas, con la majada de los Cantos en primer término.

Se trata de una pista que recorre a media altura el valle de los Vados y el valle de Culebrejas. Sale de la carretera del puerto algo más allá del kilómetro 119 para regresar a la calzada en el kilómetro 118, muy cerca de Llánaves. Es, por tanto, una posible alternativa al camino que traigo.

En un apacible rellano, la pista se bifurca. Sigo por el ramal de la derecha, que se mantiene paralelo al curso del arroyo hasta que lo cruza para dirigirse al alto collado de la Cardosa.

pozo butreroLugar donde abandono la pista para tirar ladera arriba por la orilla derecha del Culebrejas.

Mi intención es visitar el pozo Butrero, así que, justo antes de cruzar el Culebrejas (1.715 m, 3,3 km), abandono la comodidad del ancho camino, y tiro montaña arriba por una somera senda que se mantiene pegada al río (si solo se quiere subir al Coriscao, lo mejor es seguir por la pista para ganar directamente el collado de la Cardosa).

Cuando el terreno lo permite (1.815 m, 3,6 km), viro al suroeste para continuar por el antiguo valle glaciar que baja de Vallines, un lugar donde, en invierno, la nieve alcanza considerables espesores.

CoriscaoEl Coriscao desde los aledaños del pozo Butrero.

El pozo Butrero descansa en una repisa a unos 1.940 metros de altitud (4,3 km). Desde aquí, si las condiciones lo permiten, se puede alcanzar la cumbre de Vallines.

Pozo ButreroEl pozo Butrero.

pozo ButreroOtra imagen del pozo Butrero.

pozo ButreroPeña Prieta y el valle de Culebrejas vistos desde el pozo Butrero.

Tras contemplar durante unos minutos la pequeña laguna, hoy completamente helada, me dirijo al Coriscao.

VallinesVallines visto desde la ladera del Coriscao. La aproximación al pozo Butrero se realiza por el valle nevado que baja de la cima. El lago se aprecia como una fina lámina de hielo a la izquierda del valle.

Para ello, desando el camino hasta el lugar donde giré al suroeste, y, sin perder más altura, me encamino hacia los collados de paso a Luriana, en la cabecera del valle de Culebrejas.

Una vez en la divisoria, traspongo el collado de la Cardosa (1.906 m, 6,1 km), y por la dura pero fácil ladera occidental del Coriscao alcanzo la cima (2.234 m, 7,6 km).

CorniónEl Cornión desde la cima.

Peñas CifuentesLas Peñas Cifuentes.

Peña ViejaEl sector de Peña Vieja.

Tres Mares y Peña LabraTres Mares y Peña Labra.

Peña PrietaPeña Prieta.

Como es habitual cuando el invierno se acerca, el frío y el viento reinan en la cumbre de esta señalada atalaya.

Así pues, no tardo en emprender el descenso. La loma meridional de la montaña me conduce con rapidez al collado que la une con Tabla Rayada (1.948 m, 8,9 km), cumbre que desde aquí se corona enseguida (2.014 m, 9,3 km).

CoriscaoEl Coriscao desde Tabla Rayada. A la izquierda, la loma por la que efectué el descenso; el itinerario que viene de San Glorio discurre por el borde derecho de la montaña.

Aunque sé lo que me espera, mi intención es regresar al punto de partida por la farragosa ladera suroeste de Tabla Rayada, una ladera salpicada de resaltes, y ganada por el escobal y los bosquetes de robles.

En su día, la cruzaba un sendero que venía de la Cardosa y que aún figura en los mapas del IGN. Lo cierto es que esta senda existe todavía, pero se encuentra prácticamente perdida, tan invadida y oculta por la vegetación que resulta complicado localizarla, algo indispensable para descender, pues, sobre todo a media ladera, las grandes escobas conforman una barrera casi impenetrable.

Bajo de la cumbre hacia el sur por terreno de monte bajo algo incómodo. El altímetro marca 1.900 metros cuando a mi izquierda unos resaltes me impiden proseguir por esa mano.

Giro a poniente. La ladera suroeste carece de resaltes, pero el descenso se va haciendo cada vez más pino y penoso.

Tabla RayadaLadera meridional de Tabla Rayada.

Bastante a mi derecha y algo más abajo, veo la sillada por donde pasaba el viejo sendero. Sin llegar hasta ella, pues queda algo alejada, trato de conectar con la trocha, cosa que consigo a unos 1.780 metros de altitud (10,1 km).

Siguiéndola y luchando en algún tramo con las escobas, alcanzo la pista (1.580 m, 10,9 km) que sale de la carretera a un kilómetro aproximadamente de donde inicie la ruta.

Distancia (total) 12,8 kilómetros
Ascensión acumulada 980 metros

Mapa de la ruta Track
Índice de ascensiones al Coriscao
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