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El Coriscao

El Coriscao es la gran atalaya que corona el valle del Esla por el noreste y se asoma al paraíso de la Liébana.

CoriscaoEl Coriscao desde la cumbre de Vallines. La pista que zigzaguea en la ladera viene de Llánaves, y llega, como se aprecia en la imagen, a la Cardosa, el collado que se abre al suroeste del Coriscao, a una altitud de 1.900 m. El cordal del fondo es el de Peña Sagra. En la esquina inferior derecha de la foto, se ve el pozo Butrero, completamente helado (clic en la imagen para ampliar).

Es el balcón privilegiado del circo de Fuente Dé, el afamado anfiteatro sobre el que se erige la inverosímil sucesión de torres de los Urrieles.

Desde pocos sitios se percibe mejor la desmesura de los Picos de Europa, la grandiosidad de esa ingente acumulación de caliza carbonífera ante la cual las demás montañas se empequeñecen.

CoriscaoEl Coriscao desde la Gabanceda, con el valle de Puermán a la izquierda, y el valle de Luriana a la derecha.

Pero los horizontes del Coriscao no son sólo Picos de Europa: Peña Sagra, Peña Prieta y su cohorte, y un sinfín de montañas cantábricas completan un panorama excepcional.

Peña SagraPeña Sagra y la Liébana desde la cuerda del Coriscao (Peña Cascajal).

La cima de esta apacible montaña se puede alcanzar en poco tiempo desde el puerto de San Glorio o el collado de Llesba. En ambos casos, no hay más que seguir la cuerda de la Sierra Mediana. Por el valle de Luriana la aproximación es más larga, pero permite conocer este interesante rincón del valle del Esla.

LurianaLas Corcadas y el valle de Luriana desde la ladera del Coriscao.

De Boca Luriana, lugar donde el Luriana afluye al Puerma (a 1.360 metros de altitud y seis kilómetros de Portilla de la Reina por la carretera del puerto de Pandetrave), arranca una pista que remonta el valle por su margen izquierda.

Nada más empezar, tras dejar atrás un chozo, el camino se interna en el monte los Celombrales, un frondoso hayedo donde medra también algún que otro tejo. Entre el exuberante follaje de las hayas se divisa de vez en cuando la mole caliza en la que termina el borde occidental del circo norte de Vallines.

Chozo

En la primera encrucijada (1.500 m, 1,1 km) sigo subiendo por el ramal de la derecha, pues el otro simplemente va en busca del torrente para regresar a la carretera por la orilla opuesta.

Algo menos de dos kilómetros llevaré andado cuando salgo del hayedo. Poco después, la pista se bifurca de nuevo (1.590 m, 2 km). El camino de la izquierda describe una amplia curva para recalar en la majada que se ve al otro lado del arroyo, en la pendiente de cuarcitas divisoria de los valles de Luriana y el Escaño. Yo continúo de frente, dejando abajo a mi izquierda el rectángulo verde de una amplia pradera, colofón de la Luriana Baja.

La pista enfila hacia un promontorio que casi tapona el valle y marca el inicio de la Luriana Alta. En su base, el riachuelo, un rabión que espumajea entre la caliza, se ha abierto paso por la izquierda; la pista, en cambio, sube por la derecha y cruza el dulce paisaje de la vega Norberto convertida en dos líneas paralelas: las roderas de los todoterrenos trazadas en el verde intenso del pastizal.

Vadeo un impetuoso afluente del Luriana (1.610 m, 2,1 km) que rompe un poco más arriba, en la fuente de la Lurianeta, donde la suavidad de la vega choca abruptamente con los farallones verticales que se elevan hasta las alturas de Vallines.

Recorto la última revuelta, atajando entre las escobas, y arribo al collado de las Jascas y su majada (1.670 m, 2,8 km).

Collado de las JascasEl collado de las Jascas, divisoria de la Luriana Baja y la Alta.

El tiempo empeora por momentos, y aún tengo por delante una distancia de tres kilómetros y un desnivel de seiscientos metros, así que debo darme prisa.

Reemprendo, pues, la marcha, salto el río y asciendo por la ladera en dirección al puerto de los Embudos o de la Vega de Arriba, uno de los portillos de la Liébana.

Luriana AltaLa Luriana Alta.

Las calizas, preponderantes en el entorno de la majada, dan paso a un terreno dominado por areniscas y lutitas, y colonizado por una vegetación arbustiva que no entorpece la progresión.

Peña SantaPeña Santa desde el Coriscao.

Un sendero a media ladera facilita el avance hacia el collado entre el Escaño y el largo estribo noroeste del Coriscao, aunque no es necesario trepar hasta lo alto del puerto para acceder al ramal que viene de la cumbre.

Mora LechugalesLa Morra de Lechugales y la Silla de Caballo desde la cima del Coriscao.

La senda, cada vez más borrosa, continúa guiándome. Cuando se divide (1.910 m, 4,3 km), desecho la que llanea y tomo la de la izquierda, que sube directamente al collado situado al oeste de la cumbre (2.029 m, 5,1 km).

CoriscaoLos Urrieles desde la cumbre del Coriscao.

Envuelto en una densa niebla, remonto la loma (donde reaparecen las calizas westfalienses), realizo una corta travesía (2.110 m, 5,4 km) para esquivar la antecima noroeste, y por la tranquila ladera occidental me elevo hasta la cúspide del Coriscao (2.234 m, 5,9 km), encumbrado mirador azotado por el turbión, desde el que hoy no se ve nada más que el desconchado cilindro de cemento indicador del vértice geodésico.

Distancia (solo ida) 5,9 kilómetros
Ascensión acumulada 880 metros

Mapa de la ruta Track
Índice de ascensiones al Coriscao
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