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Aproximación a Collado Jermoso desde el Cabén de Remoña

En verano y con condiciones favorables, esta ruta, carente de dificultades técnicas, resulta apta para cualquier persona acostumbrada a caminar por el monte. Se trata, no obstante, de un itinerario de alta montaña, largo y duro.

Es cierto que, en la ida, se ascienden apenas 650 metros, pero téngase en cuenta que se bajan 350, y que, lógicamente, estos se han de volver a subir a la vuelta.

Collado Jermoso desde la Torre de Casiano de PradoCollado Jermoso y el Cornión vistos desde la Torre de Casiano de Prado.

Collado JermosoCollado Jermoso y su flamante fuente, acondicionada en 2017.

Al Cabén de Remoña, el antiguo puerto que comunicaba Valdeón con la Liébana ("cabén" significa collado), se puede llegar por la pista que sale de Pandetrave o por el sendero que sube desde Cañabedo. En este último caso, el desnivel de la ruta se ve incrementado en 400 metros; y su longitud total, en 4,4 kilómetros.

El Cabén de RemoñaEl Cabén de Remoña.

Desde el Cabén (1.779 m), tirando por el camino señalizado a la vega de Liordes y Collado Jermoso, no tarda en aparecer la fuente de las Joyas de Pedejo o fuente de Pedabejo (1.810 m, 0,6 km), situada al pie de los paredones de la Torre de Salinas.

Fuente de Pedabejo

Fuente de las Joyas de Pedejo

Esta fuente, al igual que los numerosos manantiales existentes a lo largo de todo el piedemonte de las Peñas Cifuentes, tiene su origen en el cabalgamiento basal de los Picos de Europa, zona de contacto entre las calizas carboníferas (donde la circulación del agua es subterránea) y las pizarras (rocas impermeables) de la región del Pisuerga-Carrión.

Las marcas de pintura prosiguen hacia el noroeste para embocar la canal de Pedejo. Pero, si la nieve no lo cubre, resulta mucho más rápido atajar por el sedo de Remoña, un aéreo sendero tallado en los rojizos contrafuertes rocosos (en apariencia inexpugnables) que se elevan en la vertical de la fuente.

Sedo de RemoñaEn el sedo de Remoña.

Pese a las apariencias, la subida por el sedo no requiere nada más que la lógica precaución inherente a cualquier pasaje aéreo.

Con esfuerzo, pero con rapidez, se alcanza el Alto del Sedo de Remoña (2.020 m, 1,2 km), enclavado unos doscientos metros por encima de la fuente, frente a las verticales y pulidas paredes del Tiro de Pedejo.

Tiro de Pedabejo

Tiro de PedabejoEl Tiro de Pedejo o Pedabejo.

Tras un corto llaneo y una somera bajada, se enlaza de nuevo con el camino balizado, el que viene por la canal dando un considerable rodeo.

Enseguida, se alcanza el collado de Remoña (2.035 m, 1,5 km), elevado portillo que da vista a la ladera oriental de la Torre de Salinas, y desde el que se divisan el Llambrión y su séquito de altas cimas.

El cordal del Llambrión desde el collado de RemoñaAspecto invernal del cordal del Llambrión desde la inmediaciones del collado de Remoña.

Collado de RemoñaEl entorno del collado de Remoña en el mes de febrero.

El suave verdor del poljé que es la vega de Liordes se ve unos 150 metros más abajo. El camino enfila hacia la vega, pero, antes de llegar a ella, se divide (1.980 m, 1,8 km): para evitar perder más altura, el ramal de la izquierda, en lugar de descender a la vega, la bordea por arriba y alcanza el bucólico rodal del collado de la Padiorna (1.990 m, 3,2 km), donde empalma con el itinerario que viene de Fuente Dé.

El collado de la PadiornaCruce de caminos en el collado de la Padiorna.

El cordal de Remoña desde el collado de la PadiornaEl cordal de Remoña desde el collado de la Padiorna.

Superado el fácil recuesto del sedo de la Padiorna (2.090 m, 3,7 km), el camino, en suave descenso, deambula durante un buen rato sobre los escarpes del bloque elevado de la falla de Liordes. Ameniza la caminata la sorprendente estampa del Llagu Bajero con Peña Santa al fondo.

Peña Santa y el Llagu BajeroEl Llagu Bajero y, a su izquierda, el trazo rectilíneo de la falla de Liordes. A la derecha de la fotografía, la verde pendiente de las Colladinas. En el horizonte, la Bermeja y Peña Santa.

A la derecha del sendero, muy cerca pero oculto a la vista, queda el Llagu Cimero.

El Llegu Cimero desde Tiro TirsoAl lado del camino, reposa el Llagu Cimero. En la esquina inferior derecha de la fotografía se aprecian los sedimentos depositados por el glaciar que bajaba del circo meridional del Llambrión. Fotografía tomada desde Tiro Tirso.

De esta manera, se llega al pie de las Colladinas (2.050 m, 4,4 km), sucesión de pequeños hombros colgados sobre las profundidades de Asotín, que forman una alargada cornisa suavemente ondulada, antesala de Collado Jermoso.

Las Colladinas desde Tiro LlagoDelante de la Torre del Friero, se aprecian las Colladinas y su sendero. Fotografía tomada desde Tiro Llago.

Por su color verde, las colladinas destacan nítidamente dentro del desnudo universo calizo en el que están inmersas.

El cordal del Llambrión desde la Torre del FrieroVista desde la Torre del Friero de las Colladinas y el cordal del Llambrión.

El desarrollo de esta banda herbosa ha sido propiciado por el depósito de unos sedimentos pizarrosos (formación las Llacerias) sobre las calizas masivas de la formación Picos de Europa. Esta formación pizarrosa es la misma que, al impermeabilizar el fondo de algunas depresiones, ha permitido la formación y conservación de los dos lagos antes mencionados.

Las Colladinas desde la cumbre oriental de Tiro LlagoLas Colladinas vistas desde la cumbre oriental de Tiro Llago.

Para subir a las Colladinas, el sendero dibuja esforzados zigzags en una pronunciada pendiente frecuentada por el rebeco.

Rebeco en las Coladinas

A la derecha del camino se alzan, intimidantes, las terribles paredes de la Torre de las Minas de Carbón.

Desde las ColladinasUna demostración de poder: el despliegue cimero del cordal del Llambrión visto desde las Colladinas.

Aproximación a Collado Jermoso desde el Cabén de RemoñaEn distintos lugares de las Colladinas, la caliza, impregnada por fluidos hidrotermales ricos en hierro, exhibe colores anaranjados. La difusión de estos fluidos se vio favorecida por el plano de contacto entre las calizas y pizarras de la formación las Llacerias (derecha) y las calizas de la formación Picos de Europa (izquierda, en sombra).

Ganada la primera de las Colladinas (2.180 m, 5 km), el itinerario se torna más descansado. Someras subidas y bajadas nos llevan hasta la más alta (2.190 m, 5,4 km), desde donde se avista ya el refugio (probable motivo por el que hay quien la conoce con el nombre de collado de la Visión).

Las ColladinasVista del refugio, con Peña Santa al fondo, desde la más alta de las Colladinas.

La Torre del Friero y las ColladinasLa Torre del Friero y la más alta de las Colladinas.

El camino, siempre bien marcado, inicia a continuación un prolongado descenso para, tras pasar por otro hombro (2.160 m 5,6 km) y dejar a la derecha la desviación a la Palanca y Tiro Callejo (2.080 m, 6 km), desembocar en Collado Jermoso (2.060 m, 6,5 km).

Las Colladinas vistas desde la Torre Diego MellaVista de las Colladinas desde la Torre Diego Mella.

Collado JermosoVista del tramo final del camino desde la ladera de la Torre de Casiano de Prado.

Collado JermosoCollado Jermoso y la Torre del Friero.

Collado Jermoso desde la Torre del FrieroEl refugio Diego Mella desde la Torre del Friero.

Collado Jermoso

Collado Jermoso es uno de esos lugares de Picos a los que siempre se está deseando volver. Sus vistas, su refugio y su ambiente convierten la estancia en este rincón de los Urrieles en una experiencia inolvidable.

Distancia (total) 13,1 kilómetros
Ascensión acumulada 970 metros

Distancia (solo ida) 6,5 kilómetros
Ascensión 650 metros

Mapa de la ruta Track
Índice de ascensiones a Collado Jermoso
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