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La Torre de la Cantodota

La Cantodota se yergue frente a la Torre del Collado Solano y el Cueto Bellán, cerrando con su larga cresta la canal de Asotín por el suroeste.

CantodotaLa Cantodota y su canal desde la fuente de la Teja Oscura (carretera de Caín).

La Cantodota, empequeñecida por los gigantes que la circundan, no destaca por su altura, que no llega a los 1.700 metros, sino por sus verticales paredones, bien visibles desde la carretera de Caín. Su cima resulta un inmejorable mirador del Cornión y el valle del Cares.

CantodotaLa alargada cresta de la Torre de la Cantodota vista desde la Pandona (oeste).

Dejo el coche medio kilómetro antes de llegar a Cordiñanes (900 m), porque la pequeña aldea, en domingos soleados como éste, no ofrece demasiadas oportunidades para aparcar.

Tiro por una senda que corre algo por encima de la calzada y confluye, como un kilómetro más allá, con el camino señalizado a Collado Jermoso.

Una vez superado el obstáculo de la Rienda, continúo como si me dirigiera a la vega de Asotín. Cuando el sendero alcanza el borde superior del hayedo y se encamina hacia el lado izquierdo de la canal (1.220 m), ha llegado la hora de abandonar la comodidad de la senda para sumergirse en el adusto y desolado cuestón que se alza al este de la Cantodota.

CantodotaVertiente oriental de la Cantodota. En primer plano, la pendiente que sube de Asotín.

Tapizada de lino y gayuba, la pendiente presenta como únicos aspectos reseñables las marcadas torrenteras, totalmente secas, que rasgan su monótona superficie. Aprovecho el borde de la primera para ascender penosa y esforzadamente.

Poco a poco me acerco a los primeros resaltes. Al llegar a su pie (1.470 m), aunque la pendiente se empina cada vez más, continúo por la izquierda, evitando la canal de la derecha, tentadora por el rumor del agua corriendo por su seno, pero con algunos pasos delicados por lo quebradizo de la roca, y muy peligrosa por la gran cantidad de bloques sueltos que, ocultos aún a la vista, reposan en las pendientes cimeras, prestos a rodar siguiendo el camino del agua.

Por encima de los resaltes, el colladín de las Fuentes (1.670 m) me depara una desagradable sorpresa: al otro lado de un desabrido surco colgado sobre las canales orientales de la Cantodota, su gélido manantial brota muy mermado y es prácticamente inaccesible. Hace dos años se llegaba con dificultad hasta él, porque el surco siempre ha sido una escupidera de consideración; pero hoy parece más erosionado y resbaladizo que nunca. Así que desisto.

Colladin de las fuentesEl manantial del colladín de las Fuentes hace cuatro años. Hoy (octubre de 2014) es prácticamente inaccesible.

Salvo como puedo el deleznable surco y, tras cruzar una corta pendiente herbosa, alcanzo el punto donde arranca la larga y aérea cresta de la Cantodota.

CantodotaLa cresta de la Cantodota desde la Torre del Friero.

La cresta, de cerca de medio kilómetro de longitud, casi horizontal y sin pasos de dificultad, pero aérea y algo peligrosa debido a la mala calidad de la roca en algunos tramos, no es un itinerario apto para todo el mundo. Para acometerlo se requiere experiencia, seguridad en el tránsito por parajes aéreos y, sobre todo, mucha prudencia. La contrapartida merece la pena: el más genuino ambiente de Picos envuelve a quien se aventura por estos solitarios voladeros.

CantodotaLa Cantodota desde la cabecera de la canal homónima.

En general, se avanza por el filo, abandonándolo, casi siempre por la derecha, sólo en contadas ocasiones. Aunque durante todo el trayecto la concentración y el cuidado deben ser máximos, dos zonas merecen una mención expresa.

La primera surge una vez andada la tercera parte de la cresta. Se trata de un corto resalte de unos cinco metros de altura, cercano a la vertical, que se yergue sobre una brecha herbosa. Aquí, rondando el segundo o el tercer grado, se encuentran los pasos más técnicos de la vía.


Superado el resalte la cresta se estrecha y se torna muy aérea. Estoy en su paso más expuesto, más impresionante a la ida (cuando se pierde algo de altura) que a la vuelta.

CantodotaEl tramo más aéreo de la cresta. La foto corresponde a la primera subida que hicimos. Como desconocíamos el terreno, nos aseguramos. Se puede hacer sin cuerda, pero con precaución.

La segunda zona se encuentra en la pendiente que da paso a la cima oriental de la montaña. Más fácil que la anterior, corta también, pero de roca rota y poco fiable.

CantodotaRoca algo descompuesta en el acceso a la primera cima.

Entre ambas zonas, en plena cresta y equilibrados sobre el vacío, me topo con los restos de unos insólitos muros de piedra. Incapaz de imaginar siquiera una explicación para tan desconcertante hallazgo, un vecino de Cordiñanes, a quien pregunté de vuelta a la aldea, me hablaría de la antigua costumbre de «enhuertar», o separar al macho cabrío de las cabras aislándolo en parajes inaccesibles mediante muros de piedra.

cantodotaMuro de piedras levantado en la mitad de la cresta.

En la cima más occidental, que rondará los 1.610 metros de altitud, merece la pena pasar un buen rato para disfrutar de su tranquilidad y sus vistas.

CantodotaVista desde la cima del Cornión y el Cares.

Desandada la emocionante cresta, decido bajar por la pina canal de la Cantodota, interminable y rectilínea cuesta tachonada de inestables pedreros.

CantodotaLa canal de la Cantodota.

Comienzo a descender por gradas herbosas hacia una gran roca que reposa a mi izquierda, al otro lado de la canal. Cuando la alcanzo (1.600 m), la canal se estrecha. Bajo por su lateral izquierdo. Aquí también los temporales han hecho de las suyas, socavando el pedrero de la canal y formando un notable surco.

CantodotaLa canal de la Cantodota, la majada Fresnedo y la carretera a Caín.

Más abajo (1.430 m), un pequeño puñado de hayas señala la entrada a la Pandona, amplia pendiente de hierba que termina en los terribles voladeros que miran al apacible Valdeón.

CantodotaA la izquierda la canal de Asotín, con su hayedo y su vega. En el centro la mole de la Cantodota, y, a su derecha, la rectilínea canal homónima. Fotografía realizada desde la cima de Peña Santa.

A unos 1.080 metros, la canal se torna más abrupta. La abandono por la izquierda. Enseguida, un resayo de hierba me pone en el camino de Asotín, muy cerca ya de la Rienda.

Mapa de la ruta Track (Wikiloc)
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