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Los Campanarios (o la soledad de los Urrieles)

Con el nombre de los Campanarios se conoce un conjunto de varias cimas que se alzan por encima de los 2.500 metros entre las altas horcadas de Lebaniego y del Infanzón.

Junto con los Tiros Navarro y los Tiros de Santiago, delimitan el muy recóndito jou del Infanzón, la depresión más elevada de los Urrieles.

Vistas de los Campanarios

Por su situación relativamente aislada en el centro de los Urrieles, estas cumbres, olvidadas como tantas otras de Picos, recompensan con excelentes panorámicas a quienes, buscando el solitario y silencioso ambiente propio de la alta montaña, dirigen sus pasos fuera de los caminos trillados.

Porque hoy, para llegar a disfrutar de ese ambiente, ya no basta, en muchas ocasiones, con acercarse al borde de Picos. Máxime si, como es el caso, la pereza empuja a buscar la comodidad del teleférico de Fuente Dé.

Como estamos ya a finales de septiembre, el teleférico abre a las diez y cierra a las seis de la tarde: un horario muy montañero. Y, pese a que hoy es un día laborable y no han dado todavía las nueve y media, ya hay gente haciendo cola.

Desde el Cable (1.850 m), una colorida ristra de montañeros (de la que formo parte) enfila hacia la Vueltona y los Horcados Rojos.

Hacia la VueltonaHacia la Vueltona.

Bajo las inmensas paredes de Peña Vieja, la "madrugadora" procesión avanza a buen ritmo, mientras los resignados rebecos se echan a un lado para dejarnos pasar.

Uno, que desde niño perteneció al muy honorable grupo de los montañeros "amontiaos", lleva un poco mal eso de ir escoltado por congéneres de las más diversas nacionalidades, y va, pese al fresquito de la mañana, sudando ya la gota gorda.

La nutrida comitiva se ve un poco aligerada cuando abandono el camino a los Horcados Rojos, y tiro por la desviación a la Canalona y Peña Vieja (2.220 m, 3,7 km).

A la pregunta casi retórica, esa que siempre me hago, de si alguien llevará el mismo destino que yo, no tardará en responderme la dura realidad.

Tiros NavarroCollado de Santa Ana y Tiros Navarro. Fotografía tomada desde las inmediaciones del collado de la Canalona.

En el collado de la Canalona (2.451 m, 4,6 km), viró al noroeste (izquierda), y ya en la más completa soledad, como era previsible, alcanzo el cercano collado de Santa Ana y sus entrañables vivacs (2.503 m, 5 km).

En el collado, me tomo un respiro y echo la vista atrás. Por la bonachona ladera de la enorme mole de Peña Vieja, suben varios grupos de montañeros. Hoy también su minúscula y bella cumbre promete estar muy concurrida.

Con sentimientos encontrados (quizás sea cierto eso de que somos animales sociales), levanto el ánimo y reemprendo la marcha dispuesto a sumergirme en la más absoluta soledad.

Desde el collado de Santa Ana, he de dirigirme a la horcada del Infanzón por la ladera occidental de los Tiros Navarro (la que da al jou de los Boches).

Los Campanarios desde el collado de Santa AnaLos Campanarios vistos desde el collado de Santa Ana.

Esta aproximación consta de dos partes. La primera consiste en un descenso por un pedrero donde el sendero se encuentra perfectamente marcado. El camino pasa al lado de un sorprendente manantial (la fuente de Santa Ana), aunque hoy, tras un verano extremadamente seco, apenas rezuma agua. La pérdida de altura ronda los 110 metros (2.390 m, 5,5 km).

Picos de Santa AnaPicos de Santa Ana y descenso desde el collado homónimo.

En la segunda parte de la aproximación, ya sin sendero definido y con pocos hitos, he de remontar la pendiente, de terreno más firme que el anterior, que me separa de la horcada del Infanzón (2.486 m, 5,8 km).

Horcada del InfanzónSegunda parte de la aproximación a la horcada del Infanzón.

Una vez en la horcada, se muestra ante mí el paisaje lunar del jou del Infanzón, con sus grandes cráteres y su geométrica hilera de boches.

Jou del InfanzónEl jou del Infanzón.

A la izquierda (oeste) se despliega la línea de cumbres de los Campanarios, con su punto culminante (el que pretendo alcanzar) adornado por una sima abierta allí donde la terrosa pendiente da paso a las paredes de roca.

Horcada del InfanzónLa horcada del Infanzón vista desde el extremo opuesto del jou.

Me pongo en marcha hacia la buena referencia del agujero. Abandono la horcada orillado al vertical resalte de donde arranca el cordal de los Campanarios, perdiendo algo de altura para recuperarla enseguida y proseguir, en suave ascenso, por la pedregosa ladera que baja de los Campanarios más meridionales.

Ascenso a los CampanariosItinerario de ascenso a la cumbre más alta de los Campanarios desde la horcada del Infanzón.

Junto a la sima, comienza la trepada a la cumbre. El día anterior me entretuve en leer las pocas referencias que fui capaz de encontrar sobre el ascenso a estas montañas. En algunas de ellas se calificaba la subida como fácil, algo que yo no voy a hacer.

La corta trepada (apenas salva un desnivel de 50 metros) comienza superando una canal situada casi en la vertical de la sima.

Ascensión a los CampanariosDetalle de la subida.

En el arranque de la canal se encuentran los pasos más técnicos (II): se trata de un terreno de fuerte pendiente, con roca algo dudosa, y presas pequeñas y espaciadas.

Superado este tramo (algo engorroso en el descenso), la canal suaviza su inclinación y se ensancha, aunque apenas se progresa por ella, pues poco más allá acaba en un resalte.

Resulta preferible proseguir trepando por su lateral derecho. Se sale así a una brecha situada en la divisoria del cordal, brecha, dicho sea de paso, de abismal y vertiginosa caída hacia el otro lado.

El Neverón de Urriello desde la brecha de los CampanariosEl Neverón de Urriellu desde la brecha.

La cumbre principal (2.569 m, 6,3 km) queda a la derecha (noreste). Para alcanzarla, solo hay que proseguir por la cresta (ancha y de buena roca, aunque expuesta), esquivando por la derecha un corto resalte.

En el pálido celaje del otoño naciente, sobresaliendo entre un piélago de montañas que se extiende hacia los cuatro puntos cardinales, se recortan las familiares siluetas de Torrecerredo y Peña Santa. La brisa, suave, no oculta la agradable calidez del sol, y predispone al ensueño y la contemplación.

Hasta donde estoy llega el lejano sonido de la gente que se arremolina en los Horcados Rojos. Todo lo demás es belleza, silencio y soledad.

Vistas desde la cima

Distancia (total) 12,5 kilómetros
Ascensión acumulada 950 metros

Mapa de la ruta Track
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