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Cabezo Llerosos desde Caín por las canales de Culiembro y la Raya

El nudo orográfico de Cabezo Llerosos (a veces también con las grafías Cabezo Lleroso y Cabezo Llorosos) se yergue en la esquina noreste del macizo occidental de Picos de Europa, separado del núcleo principal del Cornión por la falla alpina de la canal de la Raya.

Cabezo LlerososCabezo Llerosos desde Peña Castil.

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A este privilegiado balcón de Picos, mirador franco de los Urrieles y Peña Santa, se puede llegar desde los cuatro puntos cardinales, empezando a caminar en los Lagos (oeste), La Molina (norte), Poncebos (este) o Caín (sur).

cabezo LlerososEl cordal de Cabezo Llerosos desde la Porra de Enol.

Todas son aproximaciones largas, sin especiales dificultades técnicas, pero algo complejas por lo que a la orientación y al tipo de terreno se refiere.

Cabezo llerososCabezo Llerosos desde el Jultayu.

Cabezo LlerososCabezo Llerosos desde Amuesa. Se trata de la vertiente sureste de la montaña, la que cae sobre el Cares.

Especialmente duro es el itinerario que parte de Caín, pues salva 1.400 metros de desnivel y totaliza unos 20 kilómetros, aunque casi 9 de ellos discurren por la horizontal senda del Cares.

CaresEl Cares a su paso por Caín. Al fondo, la surgencia de los Molinos. El agua aflora al entrar en contacto las calizas con rocas impermeables (areniscas silíceas).

Salimos de Caín (453 m) por esa especie de aula de geología que es la ruta del Cares.

Pasados los túneles y su travertino, dejamos a la derecha la entrada a la canal de Dobresengros.

TravertinoTravertino en la zona de los túneles (clic en la imagen para más información).

Más adelante, cruzamos el río, primero, por el puente de los Rebecos, y, un poco más allá, por el puente Bolín.

Al pie de este puente, arranca la senda que asciende hacia Ario y el Jultayu por la canal de Trea.

caliza griottePor su color rojo, la caliza griotte destaca claramente entre las calizas grises dominantes en Picos. La caliza griotte, perteneciente al Carbonífero inferior, es más antigua que la caliza de montaña y la formación Picos de Europa. La foto se tomó antes del puente de los Rebecos.

Enseguida, en el anchurón de Cabrerizas, un estrato de cantos rodados nos recuerda el poder del Cares.

Anchurón de CabrerizasEn el Anchurón de Cabrerizas, el camino pasa junto a una acumulación de arenas y cantos redondeados. Se trata de sedimentos fluviales poco cementados, y, por lo tanto, no muy antiguos. El hecho de que en la actualidad el Cares discurra 90 metros más abajo deja patente la tremenda fuerza erosiva del río.

Viene luego la caseta en ruinas de la Sota, y el descenso, aparentemente imposible, al río para coger el "camino" de la canal del Agua.

CaresEl Cares, ¿río o cuchillo?

CaresEntre Cabrerizas y Culiembro, un importante desprendimiento de rocas cortó la senda del Cares y obligó a instalar una pasarela.

El camino, ancho, cómodo y horizontal, pero no exento de riesgos por el precipicio sin defensas que nos separa del Cares y la posibilidad de desprendimientos, deja a la izquierda el valle Estremero (otra posibilidad para subir a Ario) y llega a Culiembro (436 m, 3,8 km).

CuliembroCuliembro.

Un abrevadero seco y unas cuantas cabañas en mal estado es todo lo que queda de lo que, al parecer, fue un antiguo asentamiento humano.

CuliembroCuliembro y el camino que baja hacia el Cares para, tras cruzar el río, subir a Pando Culiembro.

Sorprende, eso sí, el verdor del lugar, donde medran numerosos nogales, un verdor que contrasta con la caliza desnuda del entorno.

CuliembroCuliembro desde Ancuevas (clic en la imagen para ampliar).

Dan ganas de quedarse un rato en este remanso de paz, pero debemos empezar a subir por el sendero que, canal de Culiembro arriba, se dirige a Ostón.

CuliembroCuliembro desde la canal homónima.

Aunque la pendiente es dura, el trazado del camino describe numerosas revueltas para facilitar la ascensión por el fragoso terreno de la canal.

canal de CuliembroLa canal de Culiembro. Fotografía tomada desde Pando Culiembro.

Así, entre algún que otro resoplido, no tarda en aparecer la algo escasa fuente Gonzomera (670 m, 4,6 km), antes un mero hueco en el suelo y hoy provista de un flamante pilón.

CuliembroLa fuente Gonzomera. Si hay necesidad, en el hueco de siempre, un poco por encima del pilón, habrá agua.

Un poco más arriba, en la pared de la Atalaya, se encuentra la cueva Posadorio (750 m, 5 km), utilizada todavía para el resguardo del ganado.

Aquí nos cruzamos con un simpático pastor de Demués, que ha pasado la noche en Ostón y baja con su hato de cabras y chivines.

Posadorio

PosadorioPosadorio y uno de sus jóvenes inquilinos.

Viene luego la cueva de la Cruz, esta sin utilidad ganadera.

CuliembroLa cueva de la Cruz.

Pasada la cueva, la canal se divide en dos, y el camino sube por el estrecho surco de la derecha.

CuliembroVista desde la Peña de la zona donde la canal de Culiembro se divide en dos.

Trazando cortas y apretadas revueltas, la senda alcanza la cota 920 (5,4 km), donde, por un paso preparado a modo de escalera, sale de la canal para proseguir por las verdes pendientes que son la antesala de Ostón.

OstónSalida de la canal de Culiembro por una escalinata bien armada.

No obstante, queda todavía un buen repecho para llegar a la bucólica majada (1.002 m, 5,8 km).

OstónFuera ya de la canal, el camino zigzaguea delante de la Atalaya, muy cerca de Ostón.

OstónOstón y la Peña. Al fondo, los Urrieles.

Ostón, paraje idílico de excelentes vistas, fue un pueblo que quedó abandonado a finales del siglo XVIII, seguramente a consecuencia de los fríos y las penurias que trajo consigo la Pequeña Edad de Hielo.

OstónOtra imagen de Ostón, esta vez con la garganta del Cares al fondo.

La majada cuenta con amplias praderas, numerosas cabañas, algunas en buen estado, y un gran cercado de piedras.

Como en Culiembro, también aquí dan ganas de tumbarse un rato a la bartola para disfrutar del sosiego de estos frescos pastizales, pero no puede ser porque nos queda una larga tirada por delante.

OstónOstón y su amplio cercado.

Seguimos a la orilla del cercado rumbo a la pendiente que baja de Llerosos. A partir de aquí, los senderos prácticamente desaparecen y la orientación se complica, por lo que intentaré hacer hincapié en esta cuestión.

Valle de OstandiItinerario por el valle de Ostandi hacia la vega las Fuentes. A la izquierda (por encima de los neveros) se yergue el Asomu.

Subimos por la ladera rumbo al noroeste (izquierda), procurando aprovechar su zona herbosa (valle de Ostandi). En la foto se observa cómo el itinerario asciende justo por encima de los resaltes rocosos de la parte baja de la pendiente.

AlimocheAlimoche sobrevolando el valle de Ostandi.

La mejor referencia es quizá el Asomu, promontorio visible desde Ostón: debemos encaminarnos hacia los montículos que se divisan a su derecha.

Cabezo LlerososEl Asomu (izquierda) y los dos promontorios que a modo de hitos naturales nos guían por la ladera. En la vertical del que tiene dos cimas se encuentra la vega las Fuentes.

Alcanzados los montículos, desde donde se disfruta de una magnífica panorámica de Ostón y los Urrieles, se llega enseguida a la vega las Fuentes (1.400 m, 7,6 km), en la que apenas quedan las ruinas de su antigua actividad.

LlerososOstón y los Urrieles desde la cota 1.370 (clic en la imagen para ampliar).

La vega es plácida y acogedora, pero su nombre poco tiene que ver con la realidad, pues solo encontramos un escuálido hilillo de agua corriendo por la pradera.

vega las fuentesLa vega las Fuentes y el Cornión.

La vega está protegida de la nortada por un cueto, detrás del cual se halla el jou Diego, verde depresión a la que debemos dirigirnos.

vega las FuentesDesde la vega las Fuentes, aprovechando los pasillos herbosos, subimos al lugar señalado con la flecha para, tras rodear un gran hoyo por la derecha, bajar al jou Diego.

Para ello, podemos rodear el cueto por cualquier mano, o bien superarlo de frente. Esta última es, quizás, la mejor opción si aún quedan neveros (véase en la fotografía anterior y en la siguiente cómo remontando el cueto se evitan más fácilmente los neveros).

BeresnaVista hacia atrás desde los aledaños del collado la Cistra. La flecha señala la zona de paso hacia la vega las Fuentes.

Una vez en el jou Diego, subiendo hacia el norte sin alejarnos del Cueto la Cistra, que se eleva a nuestra izquierda, llegaremos al collado la Cistra (1.540 m, 8,5 km).

Cabezo LlerososVista de Ostón y Cabezo Llerosos desde Cabeza Llambria.

A la izquierda (oeste) del collado se encuentra el Jou, hoyo donde permanecen en pie las ruinas de Beresna de Abajo.

BeresnaItinerario a la majada Beresna desde el jou Diego. Fotografía realizada desde la parte alta del cueto de la vega las Fuentes.

Seguimos subiendo hacia el promontorio que se eleva al noreste del collado, en cuya ladera aún se conservan en buen estado tramos del camino que conduce a la majada Beresna y su llamativa cueva (1.600 m, 8,7 km), donde antaño los pastores de Cabrales curaban el queso.

BeresnaLa majada Beresna.

Desde Beresna, con la cima de Cabezo Llerosos siempre a la vista, tiramos hacia naciente en busca de la cresta del Juracao de Beresna, la cumbre que se yergue al sur de Llerosos.

Cabezo LlerososItinerario hasta la cima desde la majada Beresna.

Por la izquierda de la cresta ascendemos hacia la horcada los Bueyes o collado Paramentoso, el collado que se abre entre las dos montañas.

llerososHacia la horcada los Bueyes, con un mar de roca caliza (Peña Santa y su corte) a nuestra espalda.

Cuando el terreno lo permite (1.680 m, 9,3 km), viramos al norte para coronar Cabezo Llerosos por su ladera meridional (1.795 m, 9,8 km).

Cabezo LlerososEl Cornión desde la cumbre (clic en la foto para ampliar).

Si la auténtica reina de Picos, la niebla, no hace de las suyas, Llerosos es de esas cumbres que embelesan al visitante.

UrrielesLos Urrieles desde la cima (clic en la foto para ampliar)..

cerredoDetalle de Torrecerredo desde la cumbre.

Ante nuestros ojos se despliegan los Urrieles y el Cornión, dos amasijos de torres inverosímiles separados por un abismo: el tajo labrado por el Cares, testimonio asombroso de la fuerza inconcebible del agua y el tiempo.

Cabezo LlorososLa garganta del Cares desde la cumbre.

Imposible no permanecer un buen rato contemplando toda esta desmesurada maravilla.

llerosos

jascalPuestas de sol desde la cima de Cabezo Llerosos.

Para regresar, desandamos el camino hasta Ostón, pero aquí, en lugar de dirigirnos a la canal de Culiembro, tiramos hacia la canal de la Raya.

ValdelafuenteValdelafuente.

Hacemos un alto en la fuente que brota en Valdelafuente (970 m, 13,2 km), paraje situado al norte de Ostón, en la cabecera de la canal.

Monte LluéEl Monte Llué desde Valdelafuente.

Como la canal de la Raya es de muy difícil tránsito en prácticamente todo su recorrido, el camino discurre por la loma que la separa de la riega de las Palomas, y solo se adentra en la canal cerca ya de la senda del Cares.

OstónLlegando desde Valdelafuente a la vaguada que arranca del cercado de Ostón.

Salimos de Valdelafuente por un sendero que desciende suavemente hacia la derecha para alcanzar una verde vaguada hasta la que llega el cercado de Ostón, y donde empieza a insinuarse la canal de la riega de las Palomas (935 m, 13,5 km).

OstónPor debajo de Ostón, se encuenta el monte la Ardinal, encinar que crece en la divisoria de la riega de las Palomas y la canal de la Raya. Fotografía tomada desde la canal de las Avareras.

Bajamos por la vaguada o por la loma de la izquierda. En cualquier caso, un poco más adelante deberemos hacerlo necesariamente por la loma.

canal de la RayaOstón y la canal de la Raya desde collado Cerredo.

El camino, en esta primera parte del descenso, es impreciso pero el terreno se anda bien.

CaresEl Cares y su senda, cada vez más cerca.

En el encinar del monte la Ardinal, la senda se hace más patente y empezamos a encontrar hitos que, a unos 640 metros de altitud (14,4 km), nos guían hacia la izquierda para, por una especie de sedo, entrar en la canal de la Raya.

canal de la rayaEn la canal de la Raya, con la canal de Sabugo al frente y, en su base, la surgencia de Farfao.

Cuando alcanzamos el fondo de la pedregosa canal, apenas nos separa de la Viña, en la senda del Cares, un desnivel de 170 metros.

CaresEntronque de la canal de la Raya con la senda del Cares en la Viña.

Una vez en la Viña (405 m, 15 km), un relajante paseo nos devuelve, tras pasar por Culiembro, a Caín.

Distancia (total) 19,9 kilómetros
Ascensión acumulada 1.430 metros

Mapa de la ruta Track (Wikiloc)
Índice de ascensiones a Llerosos
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