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Ascensión al Curavacas por la canal sur

Último día de marzo de 2015. Tarde, como siempre, aunque más pronto que en otras ocasiones, echamos a andar.

Salimos de Vidrieros (1.330 m) y nos dirigimos hacia el Curavacas, el Gur-ibaika o Pico (Gur) de la Vega (ibaika).

CuravacasEl Curavacas desde la carretera de los pantanos.

La idea es subir a la cima por la canal sur y descender por Callejo Grande.

Hoy, las dudas vienen de la mano de las altas temperaturas previstas, que nos hacen temer lo peor, pese a que a la canal sur le da la sombra durante buena parte de la mañana.

CuravacasSaliendo de Vidrieros por el camino de Valdenievas, con el Curavacas a la vista.

El invierno se aleja y las praderas lucen ya ese brillo primaveral que tanto nos gusta a los montañeros amantes del solecico y las buenas temperaturas.

A medio kilómetro, cogemos el camino de la derecha, y enfilamos hacia el Curavacas a la orilla del arroyo Cabriles.

Curavacas¿Camino o río?

El arroyo se ha salido de madre, y el deshielo ha hecho del camino un río.

CuravacasLlegando al piedemonte del Curavacas.

Entretenidos en hacer equilibrios sobre las piedras para no mojarnos los pies, no tardamos en salir al prado Cabriles o pradera del Resollar (1.560 m, 2,3 km), la zona despejada sobre la que se alza la mole de conglomerados del Curavacas.

Empezamos a pisar nieve. Implorantes, miramos al cielo, pero un sol de justicia se muestra inmisericorde con los montañeros perezosos: la nieve se ablanda por momentos.

Aprovechamos las huellas que bajan de Callejo Grande para ir ganando altura.

Un poco más arriba, nos cruzamos con un esquiador que viene ya de vuelta. Ha subido a la cumbre por el corredor de la Y. Nos dice que hay que madrugar. Avergonzados, no nos atrevemos a preguntarle a qué hora ha salido. Son ya las 11:30. Nuestras miradas se dirigen a la canal sur para comprobar, impotentes, cómo las últimas sombras la abandonan con rapidez. Efectivamente, hay que madrugar.

CuravacasAlgún tramo limpio de nieve nos facilita el ascenso. A la izquierda, la soleada canal sur. A la derecha de la canal sur, el corredor de la Y.

Abandonamos el trillado itinerario a Callejo Grande (1.800 m, 3,1 km) y, virando levemente a la izquierda, nos vamos aproximando a la canal sur.

CuravacasEn la parte menos empinada de la canal.

Nos calzamos los crampones (2.000 m, 3,8 km) y comenzamos a subir por el rectilíneo canalón.

CuravacasEn la mitad de la canal.

Desde la cota 2.000, la canal tiene una pendiente media de 38 grados, con un primer tramo suave (31 grados hasta la cota 2.150) y un segundo más empinado (43 grados de media).

CuravacasEn la segunda mitad de la canal, la pendiente es mayor.

El tramo más fuerte se encuentra al final: la pendiente de los últimos 100 metros de desnivel oscila entre 55 y 60 grados.

CuravacasEl último tramo es el de mayor pendiente.

Por fortuna, la nieve, aunque blanda, se encuentra mejor de lo que pensábamos: nos hundimos algo, no mucho, y los piolets, clavados hasta la empuñadura, nos proporcionan un seguro excelente. Subimos sin encordarnos.

CuravacasSaliendo de la canal.

Superada la canal (2.470 m, 4,6 km), es necesario efectuar un pequeño rodeo por la expuesta cara norte de la montaña.

CuravacasResalte final e itinerario aproximado para superarlo. Fotografía tomada desde Hoya Continua.

Aquí, la concentración debe ser máxima pues el hielo alterna con la roca y no se puede cometer error alguno.

CuravacasIniciando el rodeo del resalte.

CuravacasVista del resalte final desde el otro lado de la Meseta Inclinada.

Curavacas

CuravacasSuperando con cuidado el resalte que da a la cumbre.

Compartimos la cumbre (2.524 m, 4,9 km) y sus generosas vistas con dos acentores alpinos. Los simpáticos pajarillos andan por aquí a sus anchas, dándole la bienvenida a todo el que llega. En agradecimiento a tanta hospitalidad les invitamos a probar nuestros bocadillos. Algo que aceptan sin rechistar, seguramente por cortesía.

CuravacasLlegando a la cima.

CuravacasEl Espigüete desde la cumbre.

Paramos poco en la cima. No porque tengamos prisa, sino porque viene un vientecillo norteño que, poco a poco, nos está dejado helados.

Descendemos hacia Callejo Grande. Aquí también el itinerario discurre al principio por la cara norte de la montaña, bailando sobre cortados y abismos.

CuravacasA punto de abandonar la Llana, donde afloran ya muchas rocas, para entrar en Callejo Grande.

Es la zona conocida como la Llana, donde se han producido algunos accidentes. Hay, pues, que extremar las precauciones.

CuravacasBajando por Callejo Grande.

El peligro se atenúa al embocar Callejo Grande.

CuravacasEl muy transitado Callejo Grande.

No obstante, esta gigantesca rampa, pese a ser la vía normal de la montaña, no deja de tener su miga, en especial, en su parte más alta, donde la pendiente es muy fuerte.

CuravacasLa cumbre del Curavacas y, a la derecha, Callejo Grande.

Cierto que, a la hora que llegamos (alrededor de las tres y media de la tarde), la nieve es una auténtica sopa y se deja bajar sin problemas.

CuravacasUn amigo de Tor.

Con tranquilidad, degustando la primavera, regresamos a Vidrieros, donde damos cuenta de los bocadillos que el vientecillo nos impidió terminar en la cumbre, compartiéndolos esta vez con Tor (el famoso can que fue rescatado tras pasar varios días perdido en los riscos del Curavacas) y los demás perros de pueblo.

Distancia (total) 9,6 kilómetros
Ascensión acumulada 1.200 metros

Mapa de la ruta Track (Wikiloc)
Índice de ascensiones al Curavacas
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